El Sevilla FC sufrió un severo revés en su estreno liguero en Nervión con una derrota ante el Getafe (1-2) en la 2ª jornada de LaLiga EA Sports. Los dos goles de Liso sepultaron las aspiraciones del equipo de Matías Almeyda, demasiado impreciso, sin mordiente ofensiva y con graves problemas defensivos que le hacen un auténtico flan para equipos tan duros y trabajados como el de José Bordalás. Pese a que intentó sacudirse al borde del descanso con el gol del empate de Juan Iglesias, en propia puerta, a la vuelta de vestuarios Adrián Liso asestó un severo revés a las aspiraciones rojiblancas de dar una alegría a su maltrecha afición.
No fue el día de Gudelj, tampoco de Agoumé o Lukebakio, invisibles y que fueron arrollados por el ritmo de los Luis Milla, Arambarri y un Uche que, pese a no estar tan acertado como de costumbre, fue un dolor de muelas para la defensa. Le sigue faltando un mundo a este Sevilla, que es peor equipo que el año pasado y que se agarra en la figura de un Almeyda que cuando le dio por mirar al banquillo presenció un absoluto drama. Un balón de Isaac al poste pudo rascar algo más, pero la suerte hace temporadas que no sonríe en Nervión. Derrota que impacienta a la afición y que coloca al Sevilla en puestos de descenso tras sumar 0 de 6 en las dos primeras jornadas de campeonato.
Intercambio de golpes entre Sevilla y Getafe en el primer tiempo
El Sevilla FC de Matías Almeyda iniciaba su andadura en el Sánchez-Pizjuán después de la derrota en el debut liguero frente al Athletic en San Mamés. Sin Badé, que se despidió con un sentido homenaje antes del partido ante la que fue su afición, el 'Pelado' optó por un equipo muy similar al formado en la primera jornada con la única novedad de Rubén Vargas, inscrito esta misma tarde, por Sow, cuya lesión se conoció horas antes del encuentro.
En los primeros minutos, las imprecisiones se apoderaron del juego. Si bien, el Sevilla parecía llevar la iniciativa, pero en un saque de esquina, que llegó previo a una paupérrima acción defensiva, el Getafe de Bordalás sacó oro. Adrián Liso (15') recibió en el borde del área y conectó un disparo raso, que tocó en Akor Adams, y que iba a introducirse en la portería de Nyland. Duro mazazo inicial ante uno de los equipos más correosos y difícil de hacerles gol del campeonato.
El gol no le pudo sentar peor al Sevilla. Se desconcertó por completo y eso lo supo aprovechar el Getafe, ganando todas las segundas jugadas e imprimiendo un puntito más de intensidad. Al margen de las artimañas empleadas por los de Bordalás, que empezaron a jugar con el reloj bien pronto, el dominio del juego era suyo. Se hacia lo que ellos querían y las imprecisiones, los pitos y las dudas ya empezaban a apoderarse de los de Almeyda.
Juanlu sirvió una gran asistencia para forzar el autogol de Juan Iglesias
Parecía no tener ningún tipo de peligro el Sevilla, incapaz de hincarle el diente a la bien plantada defensa azulona. Sin embargo, al borde del descanso, justo cuando el Pizjuán profesaba pitos a su equipo por su inoperancia ofensiva, Juanlu se inventó un magnífico centro rematado en propia puerta por Juan Iglesias (45') y con la ayuda de Carmona dentro del área. De lateral a lateral y con la colaboración de David Soria e Iglesias.
Un gol para avivar las esperanzas justo a las puertas del entretiempo y que permitiría al Sevilla afrontar con otros aires el segundo periodo. Eso sí, con suspense hasta el final, pues en el último segundo Uche falló una ocasión impropia de un futbolista por el que van a pagar 20 millones de euros desde la Premier League.
Adrián Liso conquista Nervión con un doblete
Como en los primeros minutos, no empezó de la mejor manera posible el Sevilla, que iba a volver a encajar muy rápido un golpe al mentón. Luis Milla se inventó una asistencia de ensueño para Adrián Liso (50') al que no le iban a temblar las piernas ante Nyland. Doblete del futbolista cedido por el Zaragoza y que está siendo una de las grandes sensaciones del equipo de Bordalás en este inicio liguero con tres goles en las dos primeras jornadas.
Este contratiempo obligó a Almeyda a mover fichas poco antes de la hora de partido, pero no se fue Gudelj, quizás el más señalado del partido, sino que el que se fue Rubén Vargas, de lo poco potable del partido, y en su lugar entró Peque. La dupla Arambarri y Luis Milla estaba causando estragos en Nervión, ocupando metros y metros ante la parsimonia de la medular rojiblanca, incapaz de sostener el juego. Pero lo peor no era eso. Las imprecisiones, los nervios y una falta de fútbol tremenda ponían la misión del empate en una quimera. Carmona a punto estuvo de anotarse un gol en su propia portería que hubiese sido cómico y el Pizjuán respondió con pintos de desesperación.
Algo había que hacer, pero el fondo de armario es el que es. Isaac entró por un desacertado Ejuke, que en ningún momento pudo irse de su par. El propio Isaac tuvo la oportunidad de empatar el encuentro, pero David Soria y el poste impidieron el tanto del lebrijano. En la recta final, el Sevilla volcó al Getafe en su campo pero sin demasiado peligro. Las balas eran de fogeo. Ni Peque, ni Akor Adams, ni la decena de balones colgados al área sirvieron para cambiar el destino de un partido que deja al Sevilla con muy malas sensaciones en el arranque liguero.
