No hay manera. El Sevilla FC se ha olvidado de ganar en Nervión y desde el pasado 14 de diciembre no lo hace frente a su público. El CD Leganés sacó un punto de oro (2-2) del Ramón Sánchez-Pizjuán gracias a un gol de Javi Hernández a los tres minutos del tanto de la remontada de Isaac Romero. El equipo de Joaquín Caparrós supo sobreponerse al tempranero tanto de Munir gracias al empuje de la Carretera de Utrera. Primero Kike Salas, en un córner botado por Suso, empató el partido, y en el segundo tiempo, entre Juanlu e Isaac se inventaron un tanto de la remontada efímero y que no terminó siendo un paso en falso más en la carrera por escapar del descenso.
Lo del Sevilla FC en el Pizjuán está rozando lo tétrico en 2025. No conoce la victoria en su estadio desde la despedida de Jesús Navas y el partido frente al Leganés era la oportunidad ideal para dar portazo al descenso, del que se queda a seis puntos. Son 12 los que quedan en juego y la posibilidad de caer en la quema es algo de lo que se podía haber prácticamente escapado hoy. Pero no. Ni la actuación de los canteranos, que salieron al rescate, ni el empuje del sevillismo, pudo con un aguerrido Leganés que manda al Sevilla a jugárselo todo contra Las Palmas dentro de dos semanas en Nervión.
Munir apagó el Pizjuán cumpliendo la 'ley del ex' con ayuda de Nyland
No era la 'final' deseada en el mes de mayo para la parroquia rojiblanca, pero el Sánchez-Pizjuán recibió a su equipo como tal, evocando con un tifo a la Feria de Abril y la Semana Santa con la Europa League de fondo. La afición se volcó con el equipo de Joaquín Caparrós que apostó por García Pascual y Suso en el once titular. Como ya pidió el técnico en la previa, era momento de ser "sevillista 100% y no a la carta". Y por supuesto, ahí estaba el sevillismo volcado con su equipo. Eso sí, sin olvidarse de la gestión que mantiene al Sevilla FC asumido en un indeseado 'match ball' por el descenso en un mes que, hasta hace no mucho, tantas alegrías había traído a Nervión.
En aquellas noches mágicas de primavera, Munir fue durante un tiempo protagonista por sus actuaciones como rojiblanco. Campeón de la sexta Europa League con el Sevilla, el fútbol volvió a moverse por sus caprichos e hizo cumplir ley del ex iba a poco de cumplir 7' de partido. Con ayuda de Nyland, el delantero probó fortuna con una falta directa en la que el noruego pudo hacer mucho más. Le botó delante, no pudo rechazarla y 0-1. Un golpe al mentón que puso muy rápido contra las cuerdas al equipo de Joaquín Caparrós.
Suso y Kike Salas salieron al rescate del Sevilla FC
Por el costado de Pedrosa encontró el Sevilla su primera acción en el área. La despejó la defensa y Lukebakio lo intentó con una volea que se marchó alta. La ansiedad no podía apoderarse del equipo y supo recomponerse del tanto encajado. A balón parado y con Suso sirviendo el córner. Algo prácticamente impensable hace unas semanas. El Sevilla empató con un 'caramelo' del gaditano a la cabeza de Kike Salas (21'), que entró al primer poste como si se le fuese la vida en ello. Gol del empate cuando más lo necesita. La cantera y el descarte al rescate para volver a poner los pies en el suelo.
En dos ocasiones, Peque pudo haber hecho la diferencia pero no estaba acertado de cara a portería el catalán. La más clara una al borde del descanso en la que lo hizo casi todo bien, pero Dimitrovic le privó del tanto con una milagrosa parada con le rostro. Por su parte, el duelo Carmona - Duk nos regaló el mejor 'pique' competitivo de una primera parte de menos a más del Sevilla. El empate imperó en el marcador, aunque las sensaciones eran que los locales tenían en su mano el gol de la remontada.
Tres minutos duró la alegría en Nervión
Tras el descanso, Caparrós sorprendió dejando a Carmona en el banquillo. El de El Viso del Alcor tenía tarjeta y su disputa con Duk, el más activo de los pepineros, fue clave para que Juanlu saliese en su lugar. El ritmo de partido decayó en el inicio del segundo tiempo. Los locales dominaban con balón, pero sin causar peligro sobre la portería de Dimitrovic. Por ello, a los 9' de juego el técnico utrerano volvió a mover fichas para agitar el partido: Isaac y Gudelj por Peque y Saúl.
Cambio de cromos para mover el dibujo y formar un 442 con Isaac y García Pascual. Tenía que ser más vertical en el juego y Agoumé fue el primero en interpretarlo. Balón directo a la espalda para Lukebakio, encaró a puerta y Dimitrovic sacó otra parada milagrosa para enviar el balón a córner. El Leganés seguía echándose atrás y el Sevilla volvió a acercarse con un cabezazo de García Pascual.
En otro balón largo al espacio, Lukebakio tuvo a centímetros el gol de la remontada. Se la picó a Dimitrovic, al que el viento le jugó a favor y el balón se escapó por encima del larguero. Y de tanto avisar, terminó acertando. Juanlu para Iaac Romero (69'). La carretera de Utrera para liberar tensiones y escapar de la quema. Fantástica jugada por el sector derecho en la que Juanlu ganó la línea de fondo y sirvió al área pequeña para que el lebrijano explotase Nervión. Un gol que podía haberlo cambiado todo, pero como viene siendo costumbre esta temporada, el Sevilla esta temporada en el Pizjuán roza lo tétrico.
Javi Hernández dilapidó el gol de Isaac Romero
A los tres minutos del gol de Isaac, el Leganés volvió a poner el empate en el marcador gracias a un gran cabezazo de Javi Hernández (73'). De la locura a la incredulidad. Nadie daba crédito en el Sevilla, consciente de que estaba siendo superior en el juego, pero incapaz de saber ganar partidos en casa. El gol permitió al Leganés dar un paso adelante en el juego, sintiéndose más cómodo en el ida y vuelta y jugando con la ansiedad de los locales, incrédulos por lo rápido que había cambiado el rumbo del partido.
De nuevo otro ex, pero esta vez Óscar Rodríguez, rozó el gol de la victoria pepinera con un zapatazo tremendo que casi sorprende a Nyland. En la siguiente, todo el Pizjuán reclamó al unísono un posible penalti sobre Lukebakio en el que el belga se hizo mucho daño, pero que no fue suficiente para el colegiado. Para terminar, Dimitrovic redondeó su actuación con otra providencial atajada a Suso. Pero casi hay tragedia. Una horrible salida de Nyland permitió a Diomande encarar solo la portería, pero su ejecución fue todavía peor que la salida del danés. El delantero pepinero echó el balón fuera en un error de bulto, salvando de la tragedia a un Nervión hastiado de que su equipo se haya olvidado de ganar en casa.
