Algodonales: diez orejas y dos rabos en rejones
Fermín Bohórquez, Sebastián Fernández y Luis Zambrano protagonizan un festejo triunfalista
Algodonales (Cádiz), 27 de julio de 2019. Festejo de rejones con carácter benéfico correspondiente a la Feria de Santiago y Santa Ana, organizado por la empresa Puerta Grande. Tarde nublada con temperatura agradable. Lleno de púbico. Preside Ángel Acuña, alcalde. Ameniza la Banda Municipal de Música de Algodonales, dirigida por Claudio Álvarez. Seis novillos de Fermín Bohórquez, de presentación desigual. En el arrastre, el cuarto y el quinto recibieron la vuelta al ruedo; el primero fue ovacionado y el tercero recibió palmas. Fermín Bohórquez, rejón de efecto rápido; dos orejas. Rejonazo; dos orejas y rabo. Sebastián Fernández, pinchazo, rejón sin quebrar y rejonazo; una oreja. Rejón trasero de eficacia inmediata; dos orejas y rabo. Luis Zambrano, rejón sin quebrar al tercer intento; una oreja. Varios pinchazos y rejonazo; dos orejas. Incidencias: Precedió al paseíllo una exhibición de un enganche de mulas tirando de un coche donde iban unos niños premiados por el Ayuntamiento en unas concursos. Fernández y Zambrano salieron a hombros. Bohórquez salió a pie por causa de unas molestias y había dado la vuelta al ruedo, invitado como ganadero, tras la lidia del quinto. |
La temperatura de la tarde acompañaba, porque en estos días de julio lo mejor que hay es un cielo nublado. La plaza estaba instalada junto al real de la feria de este pueblo serrano. Ambas circunstancias ayudaron para que el coso se llenara. Los dos recintos o bolsas de aparcamientos preparados por el ayuntamiento estaban completamente llenos. Cuesta Dios y ayuda encontrar un lugar para dejar el coche; mientras, la gente acude con sus bolsos nevera y lo importante es echar un buen rato.

Fermín Bohórquez, que había sacado en el paseíllo al bayo Herodes, en su primero, muy recortado pero vibrante de comportamiento, paró con Gallo para dejar un rejón trasero; sobre Irak, citando de frente, dejó dos banderillas arriba; el caballo Herodes cita en la cara y torea de costado para apurar en el embroque con un novillo venido a menos, cuarteando luego para una segunda banderilla dejada arriba, aunque en el juego posterior cae el bicho; sobre el veterano Melero pone a dos manos un par bien clavado y aplaudido; finalmente, con Duero hubo dos cortas antes de entablerarse el animal.

En su segundo, con patas, volvió a sacar a Gallo de salida y, tras templar a lo largo del anillo, esta vez el rejón quedó en buen sitio; el rodado Nevado (hijo de aquel blanquísimo Nevado) es un caballo muy expresivo, que sirvió para tres farpas, puestas tras unos pases de grupa o citando de lejos y cuarteando; Bohemio citaba con levadas para dos buenas, aplaudidas; otra vez salió Melero para clavar a dos manos y Duero también aquí bajó el telón de la faena, recurriendo, como en el novillo anterior, a entrar junto a las tablas.

Sebastián Fernández, que había sacado en el paseíllo a Judío, en su primero, reparado del ojo derecho pero bravo, paró a la garrocha con Sorpresa, luego puso un rejón en lo alto y se quedó templando; con California encela a dos pistas, cita de frente y cuartea entre aplausos, que no faltaron tampoco en la siguiente banderilla aunque quedó caída; sobre el perla Sinfonía pone una y torea dando el pecho; cierra con Happy poniendo tres cortas en rueda, adornándose sobre la testuz y comunicando con el público.

En su segundo, bravo, sacó primero a Ilustre, perla también, para dejar un rejón bien puesto; con el albino Divino, citando de lejos, pone una farpa y luego encela con el anca antes de volver a citar de frente para la segunda, ambas desprendidas; Nado, morcillo, cita en corto para poner una y una, ambas arriba, y salir templando; sobre Happy, de nuevo, deja cuatro cortas (que son demasiadas) adornándose como en la ocasión anterior. Tras doblar el novillo sacó, para animar a la concurrencia, a Cordobés. Las mulillas, en la vuelta de premio al burel, fueron a galope tendido; por favor, ¿no podían poner un poco de solemnidad y hacer el arrastre lento?
Luis Zambrano, que había sacado en el paseíllo a Chispa, en su primero, de hechuras feas, paró con Mejorano, alazán, y le puso un buen rejón aunque previamente lo había corrido mucho e hizo que el novillo se acabara quedando; con el castaño Chispa, tras larga preparación, los quiebros son tan pronunciados que, por dos veces, el animal cayó y el jinete puso una farpa pero a la segunda tuvo que renunciar; Regalo, caballo precioso, cita de lejos y cuartea para colocar tres, entre aplausos; con Dinamita, que se ha convertido en la estrella de la cuadra, torea con la grupa, cita de lejos, acude al galope, deja una arriba y levanta al público en lo que es lo mejor de la tarde, habiendo luego dos más, también arriba, previo balancín y quiebros muy marcados, con la gente otra vez de pie; sobre Único deja tres cortas y a estas altura el bicho aún no había abierto la boca.

En su segundo, con patas de salida, sobre Mejorano pone un rejón algo caído y contrario y otro arriba, al segundo intento; con Chispa, quebrando en corto, deja dos farpas aplaudidas; saca a Dinamita para entusiasmar de nuevo al público con dos palos arriba tras quiebros pronunciados, yendo al segundo con balancín; cuando sale con Único el bicho está quedándose y le coloca tres cortas; durante la tarea por lograr que el animal doble Luis recibe el cariñoso empuje de los algonaleños, sus medio paisanos.

Debemos felicitar al ganadero por el envío en general; no vamos a señalar alguna excepción menos presentable. Eso sí, alguna orejita estuvo de más, qué duda cabe, pero el público debía pensar que no todos los días hay festejo de rejones en Algodonales, pueblo donde hay afición al caballo (¿y dónde no?). No era cosa de regatear con los caballeros y los ejemplares que habían hecho a la gente pasar un buen rato. Eso, echar un buen rato era lo importante.
