domingo 22/5/22

En Alcalá de los Gazules vuelven los festejos taurinos después de doce años

Se vivió una novillada mixta en el centro de la Ruta del Toro

Plaza de toros de Alcalá de los Gazules, 28 de abril de 2018. Novillada mixta con motivo de las Fiestas del patrón San Jorge, organizada por la empresa Viento Bravo en la plaza de Ruedos del Sur. Tarde con meteorología de claros y nubes. Lleno de público. Ameniza la Asociación Musical “Villa de los Barrios”. Preside Manuel Pérez, con el asesoramiento de Curro Montenegro.

Se lidiaron dos novillos (primero y segundo) de Montes de Oca para rejones y cuatro de Santiago Domecq. En el arrastre recibió los honores de la vuelta al ruedo el cuarto de la tarde.

Pablo Domecq: rejón caído al tercer intento; una oreja.

Luis Sánchez Zambrano: rejón en lo alto al tercer intento y descabello pie a tierra; dos orejas.

Manuel Vera: pinchazo y entera algo tendida; dos orejas. Pinchazo y media en buen sitio; dos orejas y rabo.

Darío Cañas: tras dos avisos, pinchazo y entera ligeramente contraria que basta; una oreja.

Manuel Vázquez: pinchazo y entera ligeramente tendida, con varios golpes de descabello; una oreja.

Incidencias: Manuel Vázquez hizo su primer paseíllo de luces. Sánchez Zambrano y Manuel Vera salieron a hombros.

Alcalá de los Gazules en un lugar muy taurino, como corresponde a su estratégica situación en la Ruta del Toro. Fue siempre la meca de los maletillas, en la época de hatillo y alpargatas.

No se comprende fácilmente que llevara ya doce años sin ver un espectáculo taurino, pese a tener en sus campos importantísimas ganaderías y en su casco urbano una plaza fija construida en 1893. Ha sido gracias a la joven empresa Viento Bravo, que está especializado en recobrar los festejos allí donde se habían perdido, como hemos podido ser convocados a una cita taurina desarrollada con el sabor de los noveles y la ilusión de los aficionados de verdad.

Pablo Domecq, para rejones de castigo sacó a la yegua Hispania, adornada con lazos rojos y amarillos, y tuvo que encelar al novillo reservón a costa de algún contacto físico. En banderillas montó sobre Zahareño, picazo, y luego sobre Zumbido, morcillo de crines sueltas, utilizando a Marqués para banderillas cortas. A la hora de matar sacó al veterano Melero, propiedad de Fermín Bohórquez.

Luis Sánchez Zambrano montó en el primer tercio al alazán angloárabe Mejorano, con el que puso, solvente, dos rejones. Luego utilizó a Chispa, cruzado castaño, para el tercio de banderillas donde realizó quiebros inverosímiles. Con Bonito, animado por un fandango en la grada, pone banderillas, luego cortas y finalmente rejón de muerte; mientras las mulillas operaban lo volvió a sacar para hacer un alarde de doma de los que animan al público.

Manuel Vera, de azul marino y oro, en su primero, se fue a porta gayola y salió airoso del trance continuando por verónicas de mano baja con media y larga natural; en el quite Cañas dibuja dos lances y revolera. Inició la faena en el centro doblándose y luego sigue muy templado con dos series en redondo; el animal enseguida empieza a quedarse pero logra con la izquierda dos series bajando la mano; con la derecha se va al terreno corto y hay un cambio de mano para volver a la derecha en los circulares, que tanto le gustan a los jóvenes, terminando con manoletinas.

En su segundo vuelve a porta gayola repitiendo de rodillas para cambiada y, aunque el novillo sale suelto, lo acaba sujetando con lances de trazo largo y media en la boca de riego. Hace Cañas el quite por verónicas y larga natural. Con la muleta el animal es colaborador y se ven muy templadas tandas por la derecha y por la izquierda, arriesgando hasta el susto; por la derecha hay ligazón en gran serie, con pase del desprecio, muy aplaudida; por la izquierda termina en toreo muy entregado; cuando el novillo va cediendo termina con ayudados por alto muy sentidos.

Darío Cañas, de verde y oro, a su único novillo, castaño, lo recibió en los medios con lances de mano baja y revolera preciosista. Vázquez quitó brevemente. Con la muleta empezó, en el tercio, con una tanda en redondo y siguió con mucha voluntad ante la falta de fuerzas del novillo, que, no obstante la compensa con una gran calidad; cuidándolo, lo torea por ambos pitones, salpimentando con pases de las flores y del desprecio; en los medios cita de rodillas y así traza una tanda entera, formando un alboroto, para luego volver a la izquierda bajando la mano; alarga la faena y se llegaron a oír gritos referidos al novillo de “no lo mates”.

Manuel Vázquez, de grana y oro, en el novillo de su primera actuación vestido de luces, de capa burraca, recibe en los medios estirándose y rematando con media. Hay un quite de Vera por tafalleras y dos medias, contestado por Vázquez con dos verónicas y remate a una mano.

Tras brindis a Javier Benjumea, la faena se inicia con doblones y dos por alto y sigue una tanda en redondo; el hacer del joven, por ambos pitones, es un ejemplo de la escuela sevillana, abundando los cambios de mano, las espaldinas, los molinetes abelmontados y los pases de pecho de pitón a rabo; mermado de fuerzas el animal, sigue el toreo en redondo y acaba fajándose al momento de prepararlo para la suerte suprema.

El espectáculo se alargó un tanto y la temperatura bajó hasta lo desabrido, como estamos habituados en este invierno traspasado de fecha que no se quiere ir. Sin embargo, el público disfrutó de lo lindo con la vuelta de los toros a Alcalá y, sobre todo, con el rotundo éxito del novillero local Vera que, formado en la escuela de Jerez, concita las esperanzas de los paisanos.

En Alcalá de los Gazules vuelven los festejos taurinos después de doce años