Filiberto Martínez es un torero nacido en Calasparra (Murcia) pero ahora está asentado en Sanlúcar de Barrameda, a donde se ha venido buscando ese cuartel de invierno que hay en la Plaza del Pino, donde convive y se prepara con otros profesionales a diario. Hemos quedado con él a través de la amiga común Mika Zarcas, a la que le deseamos todo lo mejor.
En la mitad del ruedo lo encontramos cuando los demás ya se han ido yendo; permanece apurando el tiempo y practicando la entrada con el estoque en un carretón que perteneció a Limeño. Después de un breve reportaje fotográfico, para conversar nos trasladamos a la aledaña sede de la Peña José Luis Parada, donde nos atienden amablemente Manuel, el presidente, y Juan, el secretario. Vamos a transcribir esa conversación.
Filiberto, di lo que quieras para empezar
Ahora mismo estoy en una etapa bonita, porque estoy comprometido a relanzar mi carrera. Me estoy preparando a conciencia y hace pocas fechas se ha cerrado un equipo de apoderamiento con los maestros Tomás Campuzano y Rodríguez Vásquez, en los que tengo depositada mi confianza. Mi moral está por las nubes y tengo la decisión de ser uno de los toreros más importantes de la temporada.
Para llegar a esta etapa has recorrido una trayectoria que podemos repasar. ¿Cómo surgió tu afición y qué te enganchó del mundo del toro?
En Calasparra había afición taurina, pero menos que ahora; sin embargo, no es sitio de toreros. La chispa me nace cuando, con diez años, en verano fui a una finca de mi tío Carlos Serrano en Chozas de Canales, en Toledo. Allí pasé un mes y me empapé del toro en el campo; un día me echaron una vaca y para sorpresa de todos me quedé quieto. Al año siguiente volví, me echaron otra vaca y ya se me metió el veneno.
¿Entraste en una escuela taurina?
Pasó un tiempo pero no me olvidé de los toros. A fines de 2008 me apunté a la escuela taurina de Hellín y mi abuelo me llevaba y me traía. El banderillero Manolo Martínez regentaba la escuela y luego se hizo cargo el matador Sergio Martínez. Hice tentaderos y maté algunos becerros. Con esta escuela hice mi primer paseíllo en público en Albacete, el 18 de julio de 2009, para lidiar novillos de Tomás Sánchez Cajo. Estuve año y medio. Luego esa escuela desapareció.
Habla de tu etapa de novillero sin caballos
A principios del 2010 pasé a la escuela de Albacete, dirigida por Sebastián Cortés, y ahí estuve hasta el 2013. En ese tiempo Gonzalo González se fijó en mí y decidió apoderarme. Estando en esta escuela debuté de luces; mi primera novillada sin picadores fue el 8 de agosto de 2010 en Socovos (Albacete), con ejemplares de Casa Nueva. Fue una experiencia muy bonita, porque me preparé a conciencia y me salió un novillo muy bueno, al que le corté las orejas; lo querían indultar.
Después tuve dos novilladas y en 2011 hice cuatro o cinco. En abril de 2012 toreé en Nimes ganado de Salvador Domecq, indulté a Becario y, con tres orejas y rabo, salí a hombros por la Puerta de los Cónsules. Después estuve en Dax, en Murcia (donde fui el triunfador), en Bayona, en Albacete (donde fui el triunfador). En Vélez Rubio, cortando tres orejas, gané el trofeo “Almendra de Plata”. En Calasparra me llevé la Espiga de Plata y también gané en Los Felices el trofeo “Manuel Cascales”. Ese año lo acabé con cerca de treinta novilladas sin caballos. En 2013 Canal Sur organizó el certamen “Soy novillero”, llegué a la final en mayo y quedé entre los dos o tres más destacados. A raíz de eso los Lozano se decidieron a organizarme el debut con caballos.
¿Cómo fue tu debut con caballos?
El debut con picadores fue el 26 de mayo de 2013 en Illescas (Toledo), alternando con Ángel Olmo y Álvaro Lorenzo, los otros dos finalistas. La novillada, de Alcurrucén, fue buena. A mi primero, muy noble, lo toreé con la izquierda bastante bien, pero con el descabello fallé. A mi segundo lo toreé con el capote a gusto, me pegó una cornada porque me arrimé mucho al final y lo desorejé. Fue mi bautismo de sangre a la par que mi debut, pero con las orejas en la mano las cornadas no duelen.
¿Cómo transcurrió esta etapa novilleril?
En 2013 el 17 de marzo corté una oreja en Arnedo. En Garlin, alternando con Román, me declararon triunfador. En Cieza corté tres orejas a novillos de Guadalest. El 9 de septiembre en Albacete con novillos de Pedrés corté oreja y en el siguiente sufrí cogida grave en el muslo; fui el triunfador de la Feria. Toreé trece novilladas, con veintiocho orejas y un rabo.
En 2014 el 24 de marzo en Cehegín corté dos orejas y el 28 de marzo en Hellín, una. En mi presentación en Valencia di dos vueltas al ruedo. En Bayona logré un trofeo y recibí una cornada interna. En Albacete perdí las orejas por la espada y gané una cornada. En Murcia corté dos orejas en un festival de abril y en la Feria de septiembre, con reses de Fuente Ymbro, quedando triunfador. En Blanca me anuncié con cuatro novillos de Nazario Ibáñez y se quedó gente en la calle; corté siete orejas y un rabo. Volví a Garlin, con Garrido, y volví a ser el triunfador. Ese año toreé veintisiete novilladas, con cuarenta orejas y tres rabos, quedando cuarto en el escalafón.
En 2015 te presentaste en Sevilla y Madrid
El 4 de junio, día del Corpus, en mi debut en la Maestranza de Sevilla, alterné con Roca Rey y Pablo Aguado frente a los villamartas. El primero me dejó disfrutar con la izquierda y luego se aculó en tablas; lo maté bien y tuve ovación. El segundo tuvo poca fuerza pero mucha clase; lo toreé bien con el capote y con la muleta en la derecha, cortando una oreja pedida unánimemente. Ese día fue importante.
Mi primer paseíllo en Las Ventas fue el 1 de octubre, en la Feria de Otoño, con reses de El Torreón, sin presencia ni fuerza. Iba preparado. A pesar del mucho viento, a mi primero lo toreé muy a gusto y en mi segundo la gente pidió la oreja y saludé; fue el único saludo de la tarde. Zabala de la Serna habló de mi dignidad y firmeza.
Aparte de esas dos tarde, participé en todas las ferias de novilladas, como Algemesí o Arnedo, donde dejé una grata impresión. En Guadalix de la Sierra indulté una res de Zacarías Moreno. En Calasparra tuve un mano a mano con Roca Rey cortando dos orejas cada uno. En Blanca toreé dos veces (en marzo y en agosto), y me volvieron a declarar triunfador. Entre otros premios, fui declarado mejor novillero de Albacete y triunfador de Murcia. Acabé 2015 con diecinueve novilladas, con veintiocho orejas y un rabo.
En 2016 llegó la alternativa
En 2016, volví a Las Ventas el 16 de mayo, con novillos de El Montecillo. El primero fue manso y bronco; se rajó y se metió en terrenos de chiqueros pero le planté cara ahí, me fajé, solvente y con entereza, y le pude. Luego, con la espada, me corté completamente tres tendones de la mano izquierda y tardé en matarlo. Pasé a la enfermería y no volví a salir. La recuperación tardó dos meses. El 30 de julio toreé novillos de Victorino Martín, en Calasparra, y corté una oreja a Filipino. Fueron seis novilladas y ocho orejas ese año antes de la alternativa.
El día de la alternativa llegó el 8 de septiembre, en Albacete, ante toros de Samuel Flores, con Enrique Ponce de padrino y El Fandi de testigo. El toro “Pitarrosa” fue noble pero con poca fuerza, de buen trato pero no dejaba pensar; no era para triunfar pero me ovacionaron. El segundo fue muy exigente y le tenía el trofeo ganado pero con la espada lo perdí. Con la satisfacción de haber llegado a esa meta, fue una tarde de compromiso y prueba. Luego toreé un festival.
Recuerda las temporadas 2017 y 2018
En 2017 hice tres corridas (Blanca, Lorquí y Calasparra) y algunos festivales por mi zona. En 2018 me apodera Óscar Fernández. El 11 de marzo en Blanca corté dos orejas a uno de Mollalta (origen Torrealta). El 31 de marzo, en un festival de Vera corté las dos orejas a mi novillo. El 30 de julio en Calasparra, corté dos orejas a un toro de Garzón Valdenebro; el 18 de agosto en Tafalla, una oreja, con petición de segunda, a un toro de Santa Teresa (origen Guardiola); el 31 de agosto en Sacedón, una oreja a uno de Sorando.
El 7 de octubre en Montoro gané cuatro orejas y fuerte petición de rabo con toros de Julio de la Puerta, alternando con Finito y Julio Benítez; también gané una cornada. El 12 de octubre en Ugíjar fui el triunfador, con tres orejas cortadas a toros de Aguadulce. El 3 de noviembre en Albox corté cuatro orejas a toros de Soto de la Fuente, alternando con Julio Benítez y Ana Rita. En total, hice diez corridas con veintidós orejas, más cuatro o cinco festivales. Ese año me sirvió para coger sitio.
Ahora las temporadas 2019, 2020 y 2021
En 2019, el 27 de julio en Almadén, alternando con El Fandi y López Simón, corté una oreja a uno de Julio de la Puerta y gané el premio a la mejor faena. Al día siguiente, en Calasparra corté una oreja a uno de El Tajo. El 18 de agosto volví a Tafalla y corté una oreja a uno de Buenavista. El 25 de agosto en Tarazona de la Mancha corté dos orejas a toros de Murube, siendo el triunfador.
El 6 de octubre en Hellín, alternando con Octavio Chacón y Diego Carretero, corté a uno de Miura una oreja con petición de la segunda. El 26 de octubre en el festival de Samadet corté dos orejas a uno de Cuillé. El 19 de noviembre Fernández, el apoderado, y yo decidimos dejarlo tras dos temporadas juntos y después de veintiuna corridas y varios festivales. En 2020, cuando la pandemia, me uní a José Luis Seseña, sólo hicimos tentaderos y a fin de año lo dejamos; volví con Fernández.
En 2021, el 20 de marzo toreé reses de Buenavista en Ossa de Montiel. El 16 de mayo estuve en Torralba de Calatrava, donde corté dos orejas a un toro de Salvador Domecq. El segundo, de salida, me tiró contra las tablas y, aparte de heridas en la cara y costillas rotas, perdí el conocimiento; no sabía si estaba vivo o muerto y desperté en el hospital. El 10 de julio en Moratalla con toros de Jiménez Pasquau corté dos orejas y en Mula, el 31 de octubre, una con toros de Guadalmena. Ese año me dediqué a hacer labor humanitaria con la pandemia.
¿Qué pasó en las temporadas 2022, 2023 y 2024?
En 2022, el 19 de marzo en El Bonillo corté dos orejas con toros de Garzón Valdenebro, en tarde de mucho frío y aguanieve. El 30 de julio, en corrida concurso de Calasparra, corté dos orejas de un toro de Espartaco y sufrí una rotura de ligamento cruzado; salí cojo a matar mi segundo y menos mal que se paró. Me operé en agosto y se me cortó la temporada pero me dieron el premio a la mejor faena.
En 2023 estuve sin apoderado. El 19 de marzo en Moralzarzal, con la Copa Chenel, toreé uno de Mollalta y otro de Valdefresno. El 9 de septiembre en Cehegín ante toros de Lagunajanda, alternando con El Rubio y Dani Crespo, corté tres orejas.
En 2024, segundo año sin apoderado, hice unos cuantos tentaderos pero no tuve la ocasión de torear nada. En septiembre el maestro Rodríguez Vásquez, viendo la situación y que los toros a puerta cerrada son muy costosos, me dijo que no tenía que perder la cara del toro y debía irme a los festejos populares. Fuimos a Villacarrillo, Alba de Tormes, Valdilecha, Carabaña, Génave y San Sebastián de los Reyes. Este año hemos ido a Ajalvir y Ciudad Rodrigo. Eso ha tenido repercusión en plan mediático. Dios quiera que en 2025 saquemos el traje de luces del armario.
¿Cuál es tu concepto del toreo?
Me considero un torero clásico, de sentimiento y hondura. Procuro hacer las cosas con pureza y armonía. Con el capote, aparte de la verónica, me gustan los remates variados; me inspiran Antonio Ordóñez, Rafael de Paula y Morante. Con la muleta estoy fuerte; intento torear con despaciosidad, dando a los toros ventaja, con el pecho por delante, presentando la panza de la muleta, cargando la suerte y acompañando hasta el final con la cintura. Me gusta usarla con las dos manos pero el natural es más bello; la segunda oreja no la puedes cortar si no has toreado con la izquierda.
Terminamos. ¿Cómo se presenta la temporada 2025?
Estoy ilusionado pues hace dos semanas he cerrado el acuerdo con mis apoderados Tomás Campuzano y Rodríguez Vásquez; éste entrena conmigo a diario y Tomás está pendiente todos los días con el teléfono. Va a haber cosas y ahora mi preocupación es prepararme y mejorar. Voy a estar una semana en las Islas Azores tentando. Tomás tiene mucho optimismo y me ha dado buenas palabras; espero que cuajen en unas pocas ocasiones para que pueda demostrar mi valía.
Muy bien. Nuestro mejor deseo es que se cumplan tus deseos.
