Plaza de Jerez de la Frontera (Cádiz), sábado, 17 de mayo de 2025. Novillada organizada por la empresa Funtausa como primer festejo del abono de la temporada. Tarde de cielo despejado y temperatura agradable pero con viento molesto. Poco más de un cuarto de entrada. Preside Fernando Núñez. Ameniza la Banda de Música “Acordes de Jerez”, dirigida por Domingo Díaz.
Se lidian seis novillos de la ganadería de La Palmosilla (hierro que pasta en Vejes de la Frontera, Cádiz), con pesos entre 415 y 467 kilos, bien presentados en general y de desigual comportamiento, con notas de mansedumbre. En el arrastre, el cuarto tiene ovación y el séptimo, palmas.
- Javi Peregrino, tres pinchazos y entera desprendida; ovación saludada desde el tercio tras petición de oreja. Honda algo atravesada; oreja.
- Javier Zulueta, tres pinchazos y entera arriba tras aviso; silencio. Tres pinchazos y entera desprendida tras aviso; silencio.
- Martín Morilla, pinchazo y honda algo caída con ligero derrame; silencio. Media desprendida con algún derrame; oreja.
- Ignacio Candelas, metisaca y estocada baja; oreja. Entera trasera y tendida con trece golpes de descabello tras dos avisos; silencio.
Incidencias: suena el Himno Nacional antes de arrancar el paseíllo. Entre las cuadrillas, destaca con la puya José Antonio Barroso en el quinto; con las banderillas, destacan Diego Ramón Jiménez y Juan Sierra, que se desmontera. Al final del festejo se entregan los trofeos de la Diputación. Zulueta y Candelas pasan por la enfermería para revisión y vuelven al ruedo. Canal Sur TV graba para retransmisión en diferido.
Veinte años llevaba Jerez de la Frontera sin tener una novillada con caballos y ahora la anuncian porque está patrocinada económicamente por la Diputación Provincial. Se contrata a cuatro novilleros, dos locales y otros dos sevillanos y punteros. Al inicio del festejo, los alguacilillos en el retorno del despeje van separados, junto a las tablas, no por el medio; falta de experiencia novilleril. A cambio, ya en esta plaza se ha desterrado el penoso espectáculo, que era habitual, de una nube de fotógrafos delante de los toreros al iniciar el paseíllo; ni siquiera están los empleados de la televisión. Bien. Quedan los areneros, que salen al ruedo antes que las cuadrillas; corríjase.
Javi Peregrino
Javi Peregrino (de nazareno e hilo blanco), a su primero, de presentación aceptable y abanto de salida, lo lancea bajando las manos. La puya es dura, larga y recargando; el quite, por chicuelinas con media, resulta aplaudido. Brinda a la alcaldesa e inicia, en el tercio, por bajo y termina con el pase de pecho. Es levantado del suelo sin mayores consecuencias y el novillo acusa falta de fuerza. Él tiene que poner más de lo que pone el novillo pero le echa mano y lo vuelve a levantar de los pies. Termina con una tanda en la que él está alrededor del novillo.
El segundo de Peregrino
A su segundo, corretón de salida, saluda en los medios con una hermosa serie de lances muy lentos, de ensueño, recreándose y cerrando con dos medias y revolera entre aplausos. El quite va por delantales y media, aplaudido. Banderilla el novillero; en los dos primeros pares los subalternos están en el ruedo auxiliando.
Brinda a Ramón Valencia e inicia faena en los medios con el cartucho de pescado para continuar en redondo entre aplausos. Traza con la derecha tres tandas más, buenas especialmente las dos últimas. Por el pitón izquierdo el novillo muestra menos ganas. Por el derecho, liga en los mismos medios, con los pies firmes.
Javier Zulueta
Javier Zulueta (de verde y azabache), a su primero, castaño que se emplaza, lo lancea avanzando de tercio a medios, rematando con media. En el quite nos ofrece una media auténticamente de categoría. Brinda al público e inicia con doblones, muy artísticos, y luego con trincherazo, molinete y el paso de pecho.
En el tercio hay tanda de tanteo y otra de uno en uno. Con la izquierda, en el tercio, sigue de uno en uno; ¿son tres tandas o es una muy larga? No hay humillación pero sí un parón donde amaga con un desarme y, al final, no saca nada en concreto.
El segundo de Zulueta
A su segundo, corniabierto que sale distraído y rehuyendo los engaños, después de unos lances de tanteo consigue llevarlo hasta la boca del riego y ahí le enjareta unas cuentas verónicas con dos medias muy bien dibujadas. Al salir del caballo el animal cae al suelo; el quite, por delantales, cierra con media y revolera. Brinda a Ramón Valencia.
Inicia faena de rodillas para un ayudado y el utrero hace por él dándole un golpe fuerte; vemos tanda con la izquierda avanzando a los medios rematada con un trincherazo bonito. El burel no presenta mucho ánimo, pega tornillazos y los pases empiezan a salir de uno en uno. El cierre por ayudados solo confirma la condición pasiva del novillo.
Martín Morilla
Martín Morilla (de nazareno y oro), a su primero, mulato y corniabierto que sale con patas, lo lancea en tablas, doblándose por bajo con intención de someterlo, terminando con media genuflexa. Es bonita la llevanza por chicuelinas al paso, rematando con una media muy completa para dejar al novillo en suerte. El quite va por chicuelinas muy ceñidas, rematando con una media garbosa.
Brinda al público y para iniciar la faena se dobla y somete por bajo en el tercio, porque el novillo presenta dificultades, con el viento molestando. Con la izquierda, sigue en el tercio pero el animal tiene una embestida desagradable y no permite que le den ningún pase por debajo del pitón. El puntillero ofrece un espectáculo penoso dando hasta once cachetadas entre los pitidos del público.
El segundo de Morilla
En su segundo, largo y cornigacho, hay largo recibo de capa avanzando hasta los medios, en donde remata con media y revolera. El quite, por delantales muy profundos y media, es aplaudido. Brinda a Padilla, que sale de paisano a la arena. Inicia faena por doblones, muy artísticos, fajándose casi en el tercio y sometiendo; sigue tanda en los medios, en redondo.
Con la izquierda, el novillo no presenta buenas perspectivas; es desarmado y luego se va a los medios para sacar pases ligados, bajando a mano. A diestra de nuevo, parece que el animal se anima un poco; sigue tanda con la derecha en la primera raya, a base de molinetes seguidos por ocho naturales con otro molinete intercalado mientras el bicho se va mostrando cada vez más remiso.
Ignacio Candelas
Ignacio Candelas (de sangre de toro y azabache), en su primero, cornidelantero, se va a porta gayola para dar larga cambiada de rodillas, seguida de otra de rodillas en el tercio, de tres verónicas muy arrebatadas y, en los mismos medios, de una chicuelina y una revolera que levantan el aplauso de todo el público. El quite se compone de tres tafalleras y larga natural de mano baja. Brinda a la presidenta de la Diputación.
Se pone de rodillas para recibir al novillo pero hace por él y lo lanza contra las tablas, sin consecuencias aparentes; se repone y en el tercio ejecuta dos buenas tandas en redondo, muy aplaudidas. Siguen dos tandas al natural con mucho sentido artístico, intercalando molinete invertido, circular y cambiado por la espalda. El final se compone de manoletinas con las plantas muy asentadas.
El segundo de Candelas
En su segundo vuelve otra vez a irse a porta gayola pero una vez que está de rodillas el cornúpeto va directamente a él y se tiene que tirar al suelo soltando el capote. Luego hay un buen recibo de capote, con verónicas muy apasionadas, entre las dos rayas, pero en la media final el novillo da un volantín del que le cuesta levantarse. El quite por chicuelinas y revolera es aplaudido.
Brinda a un particular. Inicia faena en la misma boca de riego y directamente saca dos tandas en redondo con un novillo que humilla aunque a la siguiente afloja el ritmo. Con la izquierda torea citando en corto y aguantando al animal, para meterse en una serie de circulares, con desplante de rodillas. Las bernadinas finales resultan aplaudidas.
Final
Muy largo ha sido el espectáculo, con tres horas y treinta y cinco minutos. Al finalizar, el subalterno Lucas López Benítez se corta la coleta, encargo que le ofrece a Juan José Padilla. Hay premios de la Diputación Provincial. Juan Sierra recibe el del Mejor Banderillero de manos de Padilla. El del Mejor Picador es para José Antonio Barroso. El del Novillero Triunfador es para Nacho Candelas y lo entrega Almudena Martínez.
Terminamos con un aviso al presidente. Se ha pasado gran parte del espectáculo con una mano apoyada sobre la barbilla y el otro brazo caído a lo largo de la barandilla, como abstraído, en actitud impropia. No sabemos si estaba dormitando (probablemente no), pero sí sabemos que el césar no sólo debe estar atento: debe parecer que lo está.
