Hablemos de toros y de renovación, porque en el mundo de la tauromaquia la renovación es fundamental. Vamos a conocer al joven matador de toros jerezano Miguel Andrades, que ha tomado la alternativa este año y está llamado a renovar el panorama taurino. Al menos eso es lo que de él esperan los aficionados.
Miguel, ha terminado la temporada 2025. ¿Puedes hacer un brevísimo resumen de ella?
Sobre todo, se ha llegado a una de las primeras metas, ser matador de toros y en tan corto trayecto ir a confirmar a Madrid.
Vamos a hablar del día de la alternativa
Fue en el momento que yo quería, porque tenía que ser este año y en el mes de mayo y así fue, en Alès, Francia. Fue un día muy bonito. Por la mañana fuimos a ver la corrida de Cura del Valverde y luego de verdad empezó todo. Comimos prontito pero casi no dio tiempo a descansar. Comenzaba el sueño de estar con tu gente y de vivir un tan grandioso día. Fue una corrida concurso, algo inusual en una alternativa. Mis toros fueron de François André y de La Golosina. Era la primera vez que Juan Bautista lidiaba en corrida de toros y se trataba de un hijo de Golosino, de La Quinta, que había indultado el propio Juan Bautista.
¿Cómo te sentiste en el toro de la ceremonia?
Bien, bastante a gusto. No fue fácil, sabíamos a lo que íbamos. La plaza es ovalada, no es redonda. En las banderillas me cazó al tercer par, pero conseguimos ponérselo y vino la ceremonia, con Sánchez Vara y Damián Castaño. Con la muleta tuve momentos importantes. Creo que el público supo entenderme y me siento afortunado de haber encajado en la afición francesa. Es recíproco el cariño.
Y luego, este mismo año, ha llegado la confirmación
No es normal hacer las dos cosas el mismo año, pero desde antes de la alternativa ya estaba cerrada la confirmación, tras la novillada de Madrid. Es de esos días que vas deseando que lleguen, es otro momento especial. Fue personalmente muy satisfactorio. Esta tarde hubo un desafío ganadero, entre Rehuelga y José Escolar, nada fácil.
La Golosina y Rehuelga son de encaste Santa Coloma-Buendía y me gusta mucho esa procedencia, porque es un toro muy agradecido, que, si le haces las cosas bien y con cariño, se te entrega. A lo largo de la historia del toreo se ha hablado mucho de este encaste.
¿Cómo fue la novillada en Madrid antes de la alternativa?
Fue tarde de gloria. Fue sorprendente tanto para la afición de Madrid, aunque ya me tenía algo controlado, como para mí. Esa tarde tuvo muchísima repercusión. No sólo la prensa sino la misma plaza agradeció la actitud y ganas de un novillero. Hubo un titular que fue una voz en el silencio de la tarde y decía: “Así se viene a Madrid”. Al llegar al hotel ya se cerró la confirmación.
También recordamos el titular de El País, “Andrades: una agradable sorpresa”. Te ganaste no sólo al público sino a la prensa
La satisfacción no fue sólo mía sino del aficionado, del profesional y de la misma plaza. Se dijo que hacía mucho tiempo que no venía un novillero así y, sin haber un triunfo numérico, hubo un triunfo muy rotundo. Al fin, es lo importante.
Tuviste que sobreponerte a la adversidad porque dos o tres veces los novillos hicieron por ti
No recuerdo las veces exactas. Una fue cornada de espejo de la barbilla, que recuerdo que echaron siete puntos. Cuando iba para la furgoneta me metieron los médicos para adentro y ya en la camilla es cuando se dieron cuenta que era para haber entrado incluso antes. Después tuve una voltereta bastante fuerte, pero me supe reponer. Hay momentos de euforia que uno no se entera. Era un día para eso.
Vamos a recordar tu trayectoria. ¿Qué te atrajo del mundo del toro en tus primeros años?
No tengo antecedentes taurinos pero mi padre siempre ha sido aficionado. También mi abuelo era muy muy buen aficionado. Siempre hemos ido juntos a los toros, desde que era pequeño. A los nueve años me inscribí en la Escuela Municipal de Tauromaquia de Jerez. Al poco tiempo empezamos a ponernos delante de la cara.
¿Cómo fue tu estancia en la escuela?
Mi estancia fue larga. Recuerdo mucho a mis compañeros. Algunos son matadores de toros, como Daniel Crespo; otros, novilleros, como Ignacio Bonmatí; otros se han desvinculado del toro pero siguen estando ahí, como Antonio Moscoso, que no se ha desvinculado de nuestra amistad. De otras escuelas, por haber toreado juntos, también tengo varios amigos.
Cuenta algo de la etapa de becerrista
Empecé con un regalo. No tenía edad suficiente y, al acabar el curso escolar con buenas notas, había un encuentro de escuelas; el maestro me regaló un becerro para torearlo, por la entrega que yo mostraba y sobre todo por las notas. No pude matarlo por la edad y se indultó el becerro, pero fue mi debut en público y también mi primera actuación con banderillas en público. Como becerrista estuve dos años. En el certamen de promoción, llegué dos años a la final, celebrada las dos veces en Jaén; la primera quedé segundo y la segunda, tercero.
¿Y tus vivencias con los animales de dos años?
Tengo muchas, sobre todo con la escuela. Participé en el certamen de Andalucía, televisado Canal Sur, y fui semifinalista el último año. Participé en las nocturnas de Sevilla, en ese marco incomparable; aun siendo sin caballo es bastante especial. Aparte, también viví las típicas talanqueras, que también es bastante bonito y creo que hay que pasar por ahí, para saber las dificultades de la tauromaquia antigua. La etapa de novillero sin picadores fue extensa y fuerte. Toreé más de 60 o 70 festejos, no lo puedo decir exactamente, dentro y fuera de la escuela.
Llegó el debut con caballo. ¿Cómo lo viviste?
Fue más importante que la alternativa, porque ésta sabía que la tenía a mano, pero el debut se retrasó mucho, porque se metió por medio la pandemia. Fue el año 2022 en Casavieja (Ávila), con un novillo de San Román, en un certamen de novilladas. En el patio de cuadrillas, antes de ponerme el capote de paseo, un banderillero me dijo: “Torero, disfrútalo, que has tardado mucho en llegar hasta aquí”. Haciendo el paseíllo se me saltaron las lágrimas. Estaba mi familia allí y fueron momentos que no se me olvidarán. Cerré la tarde con ovación y oreja, la única del certamen y por eso me proclamaron triunfador de la feria.
Del resto de la etapa de novilleros con caballos, ¿qué nos puedes contar?
Toreé veintiséis festejos antes de la alternativa. Pisé ferias como Villaseca de la Sagra, con la ganadería del Cuadri, cortando una oreja que repercutió mucho. En Azuqueca de Henares he toreado tres años; dos años fui triunfador, con cuatro orejas, y el tercer año hice una encerrona con cuatro novillos. Ese tercer año fui triunfador de la feria, con un galardón aparte. En Pedraza de San Esteban (Valladolid) conseguí el Piñón de Oro. En 2024 conseguí también el galardón de novillero revelación en Casavieja. He participado en grandes ferias de Francia, como Ceret, Hortez o Millas; por eso es mi amor recíproco con el país vecino. He sido afortunado en las plazas que he pisado.
…Y llegó la presentación en Las Ventas
En 2022, pasadas las navidades, se ponen en contacto conmigo para pisar Las Ventas. Yo estaba un poco perdido, sin caballos, y por Madrid no me conocían. Ahí fue ese pequeño incentivo para la afición. ¿Quién es Miguel Andrade y de dónde ha salido? Ahí, en abril de 2023, comenzó esa cosita, con ganado de Guadaira. Me quisieron repetir al siguiente año, pero decidí no ir en 2024. Este año de 2025 era el momento para sorprender y despedirme, para poder tomar la alternativa.
A lo largo de tu formación, ¿en qué toreros te has fijado?
En muchos. Todo el mundo debe tener una base. De Joselito y Belmonte se saca el toreo puro. De más reciente, me gustan José Miguel Arroyo y Rafael de Paula; de la actualidad, El Juli y Morante.
¿Cuál es tu concepto de toreo?
Me suelo definir como completo. Quiero que en mí vean un poco de todo. Dicen que soy de valentía, pero también busco ese pellizco que gusta, ya que soy de Jerez. Lo importante es disfrutar. El capote es uno de los tercios que más me gusta, junto con las banderillas. En el capote hay más sentimiento. Me veo mucho más cómodo, quizás por echarle más horas, ya que me gusta más. A la gente la conecto desde el primer momento con el capote. Lo que más me gusta es la verónica y ahí he cuajado toros y vacas. Es algo que lo tengo dominado.
¿Cuál es la clave para tu soltura con las banderillas? Y te hemos visto también en tentaderos banderillear, que esto no es muy frecuente
La verdad que es algo también sorprendente. Desde pequeño no se me ha escapado un novillo ni un toro hasta ahora sin banderillear. En los tentaderos cuando lo veo claro pido permiso al ganadero y me lo tomo como un entreno. Es algo que siempre he disfrutado, desde pequeño.
¿Cómo es tu toreo de la muleta?
El buen toreo es el que gusta a todo el mundo. Es verdad que me he visto en la obligación de ser más poderoso que artístico porque el ganado no me lo he puesto fácil. Mi toreo es muy personal porque tiro mucho a poder, pero con destellos de Jerez. En la muleta se está obligado a construir, para sacarle ese paso más que va perdiendo poco a poco el toro duro, pero siempre algún destello queda.
¿Qué apoderados has tenido?
Mientras estaba en la escuela no tenía a nadie conmigo; únicamente a Antonio Lozano, el director. Al final, en 2017, me pasé a la escuela de Ubrique; estuve un año y toreé en Prado del Rey. Al salir de la escuela estuve caminando solo y en 2018 participé en Sevilla en las novilladas de promoción. En la pandemia hablé con José Otero, pero no podía hacerse cargo.
José Otero luego me llamó y estuvo conmigo un año, el 2022, en el cual debuté. Yo tenía casi planteado mi carrera y él quiso ayudarme y venir conmigo de banderillero. Empezamos a entrenar y a mover varios hilos. Ayudó en lo que pudo en cuanto a campo. Se desvinculó a mediados de 2023, cuando entró Lidia Bermejo, que tenía muchos contactos, y comenzamos en Madrid. Con ella he estado tres temporadas. Ha sido realmente mi primer apoderado y estoy agradecido por lo que hemos hecho juntos.
¿Cómo te preparas a día diario?
No tengo una rutina. Sí me gusta levantarme temprano y organizarme. Cojo casi todos los días los trastos, aunque no haga un toro como tal. En invierno es cuando más me preparo físicamente. Lo importante es la preparación mental, que ha sido fuerte siempre y de ahí haber aguantado tanto.
¿Cómo ves el panorama de la Fiesta?
No es malo. Desde el punto de vista profesional, lo veo optimista y evolucionando, porque me viene bien que se estén poniendo de moda otra vez los carteles de banderilleros y que nos estén dando un poquito de cabida a la gente joven. Como aficionado, veo que la gente joven está queriendo ir a los toros. Especialmente a raíz de la pandemia, la gente joven se mueve en las redes sociales y le está dando bastante relevancia a la tauromaquia.
¿Cómo tenemos que defender nuestra afición frente a los que la atacan?
Decía Víctor Barrio que a la tauromaquia no hay que defenderla, hay que enseñarla. Yo invitaría al que no sepa a pasar unos días en el campo, para ver cómo se cuida al toro y cómo se prepara un torero. Si no se convence, al menos lo vería diferente.
¿Cómo se debería cuidar al público joven?
La economía va a peor para la gente joven y una entrada no es barata. Debería haber entradas propias para jóvenes, con precios especiales. Por otro lado, al público joven hay que ganarlo; la gente profesional tiene que dejar de aislarse y abrirse más a la afición y la gente joven. Debe haber visitas a ganaderías, más charlas divulgativas; que los matadores se presenten en una presentación de cartel o en un premio; que el matador sea más cercano al aficionado.
¿Te han llamado para convivir con los aficionados?
Sí, he asistido a toreo de salón, a tentaderos a campo abierto, a charlas o premios. Recuerdo un tentadero a campo abierto con el maestro Fernando Robleño, en un pueblo de Castilla-La Mancha, donde asistían aficionados, con un día entero de campo. Una hermandad de Semana Santa me invitó a enseñar a un grupo a torear de salón; fuera de Jerez he hecho varios encuentros semejantes. Estoy abierto a cualquier cosa del aficionado, a que cuenten conmigo para actividades de divulgación.
Terminamos. ¿Cómo se presenta la próxima temporada?
Creo que bien. Creo que la afición está esperando a Miguel Andrades como matador. Tenemos varias cosas ya preparadas, si Dios quiere, y a ver si cuaja y podemos dar pronto noticias buenas.
Muy bien, pues que se cumplan tus deseos
Sí, muchas gracias.
Bien, hasta aquí nuestra charla en la que Miguel Andrades nos ha referido su trayectoria y sus ilusiones. Jerez tiene un nuevo torero al que hay que seguir con atención y nosotros, de momento, aquí nos despedimos.
