Hay personas que llegan a un lugar para marcar la historia que hasta el momento todos habían conocido. En el fútbol, por supuesto, también ocurre esto y esta vez le ha tocado vivirlo al Málaga Club de Fútbol. Lo ha hecho de la mano de quien, a día de hoy, es su guía, su voz de mando. Sergio Pellicer se ha ido ganando el respeto de la afición y de sus jugadores para convertirse, así, en una leyenda de la entidad de Martiricos.
El entrenador blanquiazul puso el broche final al año 2024 firmando el que fue su partido 150 al frente del equipo, en aquel encuentro que enfrentó a los malaguistas ante el Sporting de Gijón en El Molinón. Además, lo hizo de la mejor manera posible: con una victoria. De este modo, Pellicer marcó un antes y un después en la historia del Málaga CF y, por ello, el club ha decidido rendirse un merecido homenaje.
Sergio Pellicer cumple 150 partidos en el Málaga CF
En este sentido, desde Martiricos han difundido a través de sus redes sociales una entrevista en la que conmemora esta aventura de los 150 encuentros en los que Pellicer muestra a todos los aficionados su faceta más malaguista.
Por supuesto, ha comenzado haciendo memoria hacia los primeros instantes en el Málaga, esta vez como jugador. "Mi primera jugada en La Rosaleda, pasó el balón, pero no el rival. Ahí me apodaron ‘El Torito’. Era la primera vez que salía de mi casa. Estuve en Hércules y Valencia, pero mi primera vez fuera de mi entorno fue aquí. Desde el primer momento sentí mucho cariño con gente muy calurosa que me hizo sentir como en casa", ha asegurado.
"Toda mi familia sigue el Málaga CF, soy un malaguista más y lo vivo con mucha pasión. Lo gestiono muy diferente a si estuviesen en otro club. No se parece en nada el Pellicer que llegó de jugador al de ahora. Persiste ese sentimiento de la afición. Recuerdo cuando debuté aquí en Segunda B. La afición del Málaga está consiguiendo mucha ilusión de los niños", ha añadido Pellicer.
El Málaga CF rinde homenaje a Sergio Pellicer
Después de esto, el de Nules volvió a la Costa del Sol, pero en esta ocasión ya como entrenador. "Llegué desde la cantera, a conocer otra metodología. Con mi mujer y mi hija pequeña. A partir de ahí se fue fraguando un sentimiento que tiene hasta un punto obsesivo. Toda la gestión que hacíamos la traíamos para casa. Desde el campo de la Virreina hemos visto muchos futbolistas. A nivel personal y profesional el Málaga me lo ha dado todo".
"Todos los días paso por el campo de la Virreina con el coche. Incluso doy la vuelta para hacerlo. Paro un momento y me quedo mirando siempre y recuerdo. Tengo mucha hambre y un cuerpo técnico que hace muchas horas y está para ayudar a todos. A Manolo lo quiero como un hijo y en un futuro no muy lejano va a ser un gran primer entrenador. Julio vino conmigo. Lizana también estuvo en el filial. Juan es uno más de la familia. Se generan unos vínculos tremendos. Somos gente que queremos al Málaga y eso no se compra, se transmite", ha detallado sobre su cuerpo técnico.
En cuanto al cambio que ha experimentado tras estos 150 partidos como entrenador, Pellicer ha reconocido que lo está gestionando "muy diferente a si estuviera en otro equipo". "Soy más directo y hablo mucho con el corazón. Cuando vienes de abajo tienes que tener mucha personalidad y ser muy convincente. Ellos vieron que se nos iba la vida en esto. Cuando llegué conseguimos mantener la categoría en un año difícil. Fue muy exigente. Nos encontramos un grupo con mucha hambre y lo comparo mucho al que tengo ahora".
"Fue muy duro con una exigencia muy grande. A la familia le afectó. Hay situaciones en las que tenía que parar y poner en valor otras cosas por delante. He llegado a un momento en el que me he levantado y he llegado a Rosaleda a las 7 de la mañana y no había entrenamiento. Ese punto obsesivo del día a día hay que saber controlarlo. Fue una decisión difícil y dolorosa, pero en ese momento lo sentía. Me arrepentí. Le he quitado mucho tiempo a mi hija y no le doy tiempo a mi mujer y eso se nota. Ellas son mi vida. Mi mayor debilidad es mi hija. La familia de mi mujer es como si fuesen familia mía de sangre. No les doy todo el tiempo que necesitan", ha reconocido el técnico malaguista.
"Reconozco que a veces me puse rebelde"
Como todos esperaban, Pellicer quiso hablar también del año del descenso, difícil para él, toda la plantilla y los aficionados. "Llegué en una situación difícil. Lo intentamos y luchamos muchísimo, pero no pudimos conseguir lo que merecía la gente. Era un reto y un desafío para todos. Hay mucha gente que perdió su puesto de trabajo. Fue un año muy importante el anterior porque si no se conseguía la situación se podría hacer insostenible. Tuvimos esa humildad y que íbamos a tener la oportunidad".
Lo mismo hizo también con aquel mejor recuerdo del ascenso. "En San Fernando le digo a Alfonso que suba y le digo que si marcamos ascendíamos. Los jugadores me escucharon. El fútbol tiene esas cosas de creer. Lo hemos gestionado con cariño y bajando la tensión. Fue un año de idas y venidas. Reconozco que a veces me puse rebelde. También había que hacer el papel de actor. Era momento de tener tranquilidad por nuestra gente. Al final ocurrió lo que todos pensábamos y de la manera que nunca vamos a olvidar".
Lo sabía. Él lo sabía.#Pellicer150 pic.twitter.com/vQNQl2bnv4
— Málaga CF (@MalagaCF) January 10, 2025
Por último, Sergio Pellicer ha terminado abriéndose más aún y sacando a la luz la forma en la que quiere que todos se acuerden de él. "Que me recuerden como un malaguista más. Un malaguista que sufre, disfruta y tiene sangre blanquiazul. La clave es que me recuerden por dar lo mejor por mi parte", ha finalizado.
