Hay jugadores que pasan por los equipos y, sin lugar a dudas, marcan un antes y un después, ganándose el interminable cariño de sus aficionados. Eso también ha pasado en el Málaga Club de Fútbol con algunos nombres que se han quedado marcados en la memoria de muchos de esos seguidores que ocupan las gradas del estadio La Rosaleda. En este caso estamos hablando de Pablo Fornals, y es que el propio futbolista tampoco ha conseguido olvidarse de su época como blanquiazul.
Nació en Castellón de la Plana, pero lo cierto es que el centrocampista, actualmente jugador del Real Betis Balompié, es una clara muestra de cómo el Málaga CF suele hacer grandes apuestas por los chicos de su cantera. Este, además, es un vivo ejemplo de jóvenes que actúan como verdaderos veteranos del deporte rey y, de tal manera, se cargan el peso del equipo en su espalda.
Pablo Fornals subió al Málaga CF desde el filial
En el año 2012, cuando tan solo tenía 16 años, Fornals se unió al club malaguista, precedente del CD Castellón. En la temporada 2014/2015 debutó con el Atlético Malagueño en Tercera División, mientras que para hacer lo mismo con el primer equipo tan solo tuvo que esperar hasta el 26 de septiembre de 2015, cuando formó parte de un empate a 0 contra el Real Madrid.
Poco menos de dos años después, el 24 de julio de 2017, en los medios saltó la noticia que hacía oficial el fichaje del centrocampista para unirse al vestuario del Villarreal. Esta fue la despedida de Fornals y el Málaga, tras cinco años desde que abandonó su ciudad natal para aterrizar en la Costa del Sol.
El Málaga CF y Pablo Fornals, una unión interminable
Lo que más mérito tiene de la relación que se forjó entre Pablo y el club blanquiazul es que el jugador ni siquiera es malagueño. Pese a ello, su paso por La Academia, así como su posterior actuación en el primer equipo, fue suficiente para dar el salto a la élite del fútbol y para ganarse el cariño de todos los malaguistas.
Sobre esa etapa de su carrera ha hablado ahora en el podcast Offsiders. En primer lugar, ha reconocido haber vivido "súper a gusto" en la residencia. "El instituto estaba dentro, así que mi día a día era ir y volver a clase, comer, estudiar un poco, entrenar y si no tenía entrenamiento, jugar a fútbol sala con los chicos de la residencia. Y luego cenar y dormir. Hicimos muy buen grupo, y cuando vino Manel Casanova con Arnau también trajeron mucha gente de fuera y nos apoyábamos", ha recordado.
"Los chicos que lo están haciendo ahora espectacular en el Málaga son los que tenían once años cuando estaba allí. Los ves a todos y es muy guay, se recuerda todo con mucho cariño. Yo me acuerdo de Ramón Enríquez, por ejemplo, que les veías cómo lloraban cuando les dejaban sus padres y que eran pequeños".
Pablo Fornals: "Todos los veranos vuelvo a Málaga"
De la misma manera, el jugador ha rememorado que su llegada fue en el tan recordado año de Champions. "Podíamos entrar al campo, pero sin entrada, y nos sentábamos en los vomitorios o en las escaleras. Mi experiencia fue buenísima y, por eso, aunque mi salida se fraguó así, todos los veranos vuelvo a Málaga y tengo amigos aquí. Para mí es una ciudad espectacular", ha destacado.
Después de esto, Fornals ha querido acordarse de algunos de los entrenadores con los que ha trabajado en su época malaguista. Sobre Javi Gracia ha asegurado que no sabe "si lo hizo muy bien o muy mal, pero le dio oportunidades a los debutantes en partidos muy importantes". "A mí me pasó que jugué en un partido que empatamos a cero en el Bernabéu y la carretera estaba abierta para mí".
Por último, de Juande Ramos, quien no le dio oportunidades, ha reconocido que "había run run". "Antes de Navidades nos dejó en la estacada", ha afirmado. Respecto a la figura de Michel, acerca de ello ha garantizado haber disfrutado "muchísimo" porque jugaban "muy bien al fútbol".
