Partido para la historia en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Jesús Navas jugó este sábado 14 de diciembre su último partido con la camiseta del Sevilla FC en Nervión. Un final de película para una inmaculada carrera que el próximo domingo llegará a su fin en el Santiago Bernabéu. El gol del canterano Manu Bueno decidió el Sevilla FC - Celta de Vigo (1-0), en el que evidentemente, el resultado era lo de menos en una tarde que pasará a los anales del sevillismo. Rodeado de sus trofeos y con el profundo respeto y admiración de compañeros y rivales, Navas dijo 'adiós' a su casa con victoria.
Y eso que no fue ni mucho menos el mejor partido de los de García Pimienta. Espesos, desconectados y con una preocupante falta de creatividad ofensiva, la victoria fue sin duda un premio más a la carrera de Navas que a lo visto sobre el césped. Pero lo que es el fútbol. De canterano a canterano, Manu Bueno salvó la despedida de Jesús con un tanto que dejó tantas sonrisas como lágrimas en una jornada inolvidable en el Sánchez-Pizjuán.
Precioso homenaje del Sevilla FC a Jesús Navas en su último partido en Nervión
El último de Jesús Navas. La mayor leyenda en la historia del Sevilla FC se despedía de su público en encuentro en el que todas las miradas estaban puestas en el Duende de Los Palacios. Tarde de orgullo, nostalgia y lágrimas en Nervión. Un partido histórico para el sevillismo que tenía al Celta de Vigo como invitado especial, y que como no podía ser de otra manera, el club preparó un emotivo homenaje en la previa a la figura del eterno capitán.
Partiendo desde el extremo derecho, Jesús Navas nos regaló sus últimas carreras por la banda del Sánchez-Pizjuán. Una última función en casa para poner la guinda a una trayectoria de leyenda. Pero el equipo de Claudio Giráldez no estaba en Sevilla para ser meros espectadores de la despedida. Los vigueses comenzaron el partido acercándose más a la portería de Álvaro ante un Sevilla incómodo.
De hecho, se salvó el Sevilla gracias al poste tras un soberbio cabezazo de Pablo Durán. El emotivo homenaje a Navas en la previa parecía haber dejado al equipo algo tocado anímicamente, pues en vez de darle alas para salir a morir, se amilanó ante un Celta que aprovechó el momento para hacerse con el control y tener los acercamientos más peligrosos del primer tiempo.
Nula primera mitad del Sevilla FC
No fue hasta el minuto 35 cuando el Sevilla hizo el amago de levantar el vuelo. Saúl recogió un balón caído al borde del área para poner a prueba a Guaita, que puso las manos firmes para impedir el tanto sevillista. Pero para susto el de Navas. El capitán, que por fortuna pudo continuar en el partido, tuvo que ser atendido por un golpe que por momentos hizo el silencio en Nervión.
No estaba el Sevilla para nada enchufado en el partido y a punto estuvo Williot de de poner el 0-1 en una jugada por la que ya se cantaba gol. El descanso llegó como agua de mayo para los rojiblancos. Espesos, desconectados y con una falta de creatividad tremenda en ataque. Estaba claro que el plan inicial de García Pimienta no funcionaba y había que cambiar algunas piezas para el segundo tiempo.
Manu Bueno rindió homenaje a Navas con un gol para la historia
Al esperpéntico partido de Iheanacho, García Pimienta contestó sustituyéndolo en el descanso por García Pascual, que iba a hacer su debut con la camiseta del primer equipo rojiblanco. Mientras dominaba el Celta, fue Manu Bueno el primero en acercarse en el segundo tiempo al gol con un disparo lejano que topó con la parte superior de la red.
Cuando en el banquillo se gestaba el cambio del capitán, Manu Bueno (63') iba a rendir el mejor homenaje posible a Jesús Navas. El canterano se sacó un potente disparo raso que iba a tirar abajo Nervión para poner el 1-0 en el marcador. Qué momento para el sevillismo. Un futbolista de la carretera de Utrera sacando las castañas del fuego cuando peor estaba el Sevilla. Un guion de película.
Y llegó el momento que nadie quería que llegase. El colegiado levantó el cartelón con el número 16 y Jesús Navas se deshizo en lágrimas, para por última vez, despedirse del cariño de su gente. Con todo el Pizjuán en pie, el capitán saboreó por una última ocasión el amor que le profesa un estadio rendido a sus pies. Con el partido en segundo plano durante unos minutos, Nervión pudo procesarle una merecida despedida a la mayor leyenda de la historia del Sevilla FC.
El cambio de Jesús dejó el partido en un segundo plano que casi aprovecha el Celta para empatarlo, pero para fortuna rojiblanca, el colegiado anduvo muy fino para anular el gol de Borja Iglesias. Pese a los seis minutos de descuento, el marcador no iba a volver a moverse y Jesús pudo despedirse con un buen sabor de boca de su casa, esa que tantas veces le ha visto derrochar su duende por la banda, y que en la tarde de este 14 de diciembre, le despidió con sonrisas y lágrimas.
