lunes. 23.03.2026

El último derbi del viejo Benito Villamarín: del talento de Isco a la bandera de Antony

El Real Betis logró vencer al Sevilla FC en una noche histórica en el Benito Villamarín, que vivió su último derbi hasta dentro de dos años
Gol del Cucho Hernández en el Real Betis - Sevilla FC | Salvador López Medina para El MIRA
Gol del Cucho Hernández en el Real Betis - Sevilla FC | Salvador López Medina para El MIRA

El último derbi del viejo Benito Villamarín se tiñó de verdiblanco. El Real Betis remontó con goles de Johnny Cardoso y Cucho Hernández el tanto inicial de Rubén Vargas para regalar al bético una noche que entra directamente a los anales de la historia en Heliópolis. No solo por el récord de asistencia (53.538) espectadores en el Benito Villamarín en un partido de LaLiga; sino por la mística del tifo desplegado en Gol Sur, el ambiente previo, la sintonía del público con los jugadores, la magia de Isco o la bandera de Antony al cielo de Sevilla.

Este mes de mayo comenzará la demolición de la grada de Preferencia del Benito Villamarín. La casa de todos los béticos volverá a transformarse para seguir creciendo en consecuencia a las nuevas necesidades del club. Un golpe bajo para los más nostálgicos, que tienen en cuenta que apenas quedan cinco partidos —seis si avanza a las semifinales de la Conference League— para despedirse hasta dentro de dos años de la que es su casa. Por ello, la victoria de ayer ante el eterno rival cobra todavía si cabe más peso en la moral de un proyecto que sigue en línea ascendente.

El talento de Isco, luz para el Benito Villamarín

Porque la última tarde de balompié de un derbi sevillano en Heliópolis se recordará, entre otras cosas, por la magia del genio del Arroyo de la Miel. En sus botas nace el fútbol y el liderazgo de un equipo crecido, que vivió la semana de derbi como si fuese una 'final' y que sobre el césped voló como siempre suele hacer para sacar los olés de la grada. Inagotable fuente de talento, Isco flotó entre líneas, indetectable, para apuntillar a un Sevilla casi entregado, incapaz de rascar la bola a un equipo que le supera en talento, pero ayer también lo hizo en ambición.

Para Isco, que el Real Betis había sido su "luz en la oscuridad", el derbi no era un partido más. "A mí me gusta ganar todos los partidos, independientemente del rival", apuntó en zona mixta, y tiene razón. Pues su compromiso toda la temporada ha sido inquebrantable, pero lo de ayer elevó un rango más ese amor que Isco le procesa a las trece barras. Sin que nadie lo supiese, el malagueño llegó tocado, entrenando tan solo dos días en dos semanas, fruto de un golpe en el último partido ante el Leganés. Pero jugó, lo dio todo y acabó ovacionado por un Villamarín que recordará para siempre la genialidad que decidió el partido.

Isco en el Real Betis - Sevilla FC | Salvador López Medina para El MIRA
Isco en el Real Betis - Sevilla FC | Salvador López Medina para El MIRA

Si el Betis fue luz para Isco en sus momentos más oscuros, el malagueño fue un faro para que los verdiblancos llegasen a buen puerto en el derbi. Un chispazo. Una genialidad. Un toque que está tan solo al alcance de unos pocos elegidos. Donde todos miraban el balón, él ya había visto el pase. Se lo filtró al Cucho entre líneas para que este lo hiciese a las mil maravillas para batir a Nyland por debajo de las piernas y decidir el partido.

Antony y la bandera del Real Betis al cielo de Sevilla

El pitido final dio paso al estallido de jubilo de Heliópolis, que celebró con sus jugadores la sexta victoria consecutiva del curso. Tres puntos que dan derecho a soñar por una Champions League que podría tener la llave para desbloquear una operación que debería ser obligatoria en la planta noble del Benito Villamarín: la permanencia de Antony. El brasileño vivió como si fuese un canterano criado en Sevilla la victoria en El Gran Derbi. Se subió a la valla que da a Gol Sur, sacó la bandera del Betis y se montó a hombros en la espalda de un Adrián, pletórico y emocionado.

Para la historia quedará ya guardada esa imagen. La de Antony ondeando al cielo de Sevilla la bandera verdiblanca aupado por Adrián, capitán y que tan bien representa los valores béticos. Dos meses en el Betis, pero como el que lleva toda la vida representando al club. No sabe si serán sus últimos meses como verdiblanco, o si tendrá la posibilidad de alargar un año más la cesión. Antony está exprimiendo su experiencia en Heliópolis y la pareja que forma con Isco es oro en paño para Manuel Pellegrini, el gran artífice de que lo que era un fin de ciclo, sea ahora un ciclón que quiere llevar al Villamarín un título europeo para que pueda despedirse por la puerta grande.

El último derbi del viejo Benito Villamarín: del talento de Isco a la bandera de Antony