domingo. 22.03.2026

Álvaro Domecq: notas para un perfil personal

Apuntamos unos pocos puntos del perfil personal de Álvaro Domecq Romero para comprender cómo era 

3 Hijo predilecto I Aplausos
Hijo predilecto I Aplausos

Los reyes en Jerez

Era el año 2000, por mayo, cuando la tercera visita oficial a Jerez de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía. A mediodía, mucho antes de que llegaran a la Plaza de Asunción, ésta presentaba una gran cantidad de gente, por lo que se habían colocado vallas de seguridad. El acto se estaba transmitiendo en directo por la televisión local y enseguida pudimos darnos cuenta de que junto al extremo de la valla que llegaba al muro había una pareja.

Se trataba de Álvaro Domecq y de su esposa; por las venas del caballero corre sangre Villavicencio, la misma de nobles que acompañaron a Alfonso X el Sabio en la conquista de Jerez. Sorprendía que no participaran entre las personalidades que cumplimentarían en el interior del Ayuntamiento; estaban mezclados con la gente de la calle, esperando pacientemente más de una hora.

Los reyes en Jerez
Los reyes en Jerez

Los reyes llegaron a la Plaza de Asunción y entraron en el Ayuntamiento por la puerta principal. Después de un rato largo en donde participaron en algunos actos, salieron por la misma puerta por la que habían entrado, para dirigirse al Alcázar y luego a la bodega de González Byass, en donde tuvo lugar un almuerzo. Mientras los reyes estuvieron en el interior ellos se mantuvieron allí a pie firme, como mucha más gente, y cuando volvieron a salir los reyes ellos volvieron a aplaudir al paso de la pareja real. Se trataba de una reunión entre Jerez y los reyes y él tenía que estar allí aunque fuera a nivel de calle, como muchos jerezanos.

El príncipe en la Escuela de Arte Ecuestre

Dos años después el príncipe de Asturias visitó la Escuela Andaluza de Arte Ecuestre. Seguía de alcalde un miembro de un partido que participaba en el gobierno de la Junta de Andalucía y administraba la Consejería de Turismo, en la que estaba enmarcada la Escuela Andaluza de Arte Ecuestre.

Tiempo atrás, las autoridades administrativas habían expulsado, literalmente expulsado, a Álvaro Domecq de la dirección de la escuela, una escuela que él creó, que instaló en una antigua propiedad de su padre y que dirigió. Era una escuela a la que le dio su sello, una escuela que cogió y siguió la línea que él marcó y en la que se mantiene. Álvaro no hizo por la prensa, ni por otros medios de comunicación, declaraciones de despecho, de rebeldía, de protesta, de disconformidad. Se mantenía callado, aguantando, soportando. La procesión iba por dentro, pero no se le veía por fuera.

Homenaje de la Real Escuela
Homenaje de la Real Escuela

A la hora anunciada, acudimos allí, a la puerta de la entrada, donde ya había mucha gente que esperaba para saludar y aplaudir al heredero de la Corona. Recuerdo anecdóticamente que también estaba por allí la madre de Juan Holgado, ese hijo ignominiosamente asesinado en una gasolinera; llevaba una pequeña pancarta pidiendo que el príncipe interviniera para que se resolviera el caso. Llevábamos ya un tiempo esperando cuando miramos hacia la derecha, hacia la parte del barrio del Paquete, viendo a lo lejos una figura solitaria que avanzaba muy lentamente, cadenciosamente, por la acera.

En la acera

Al poco, por la forma de los andares, pensamos que podría tratarse de Álvaro Domecq Romero. Conforme se fue acercando confirmamos que era efectivamente él, con su forma de andar, señorial, prudente pero decidida, lenta pero diligente. Avanzaba hacia el grupo, hacia nosotros. Por un momento pensamos que estaba de paso, pero a una determinada distancia comprobamos, por su firmeza en la dirección, que venía al grupo que estábamos allí de espera.

Inmediatamente caímos en la cuenta de que él había sido el director de la Real Escuela y que lo más probable es que venía a cumplimentar la visita del príncipe de Asturias porque habría sido invitado a asistir al acto que allí dentro se iba a realizar. Avanzaba hacia el grupo y estaba ya bastante cerca pero no hacía ademán de cruzar la calle y pasarse a la otra acera, que sería la que más directo lo llevaría a la puerta. Se aproximó al grupo y, en éstas, llegó en silencio, respetuosamente.

En lugar de dirigirse con determinación hacia la puerta (donde había policías), se adentró en el grupo y cuidadosamente, pidiendo paso sutilmente, cruzó hasta llegar a la mediana que divide a la avenida en dos vías. Se situó muy cerca de donde estaba la madre de Juan Holgado, que hizo un gesto hacia él, a medias entre saludo y petición de ayuda para que se incorporara a sus demandas. Don Álvaro miró a algunas personas con una media sonrisa a modo de saludo y se quedó allí parado a pie firme.

Llega el príncipe

Al poco rato llegaron las motos y los coches, que se pararon a la altura de la misma puerta. De un vehículo se bajó el príncipe de Asturias y del de detrás bajó el alcalde, que se dirigió rápido a ponerse al lado del príncipe, el cual enseguida empezó a saludar, con la mano en alto, a todas las personas que allí aplaudíamos y se dio cuenta de la presencia de Álvaro. El alcalde dio unos pasos encaminados hacia la entrada. El príncipe lo siguió y, al llegar a la altura de la puerta, se giró hacia atrás para volver a saludar al público. El alcalde también se giró hacia atrás.

En ese momento el príncipe se dio cuenta de que Álvaro Domecq seguía quieto en donde estaba y que no había avanzado; por tanto, no mostraba intención de entrar en la Escuela. El príncipe pensaría que iba a entrar, pero como lo vio quieto, le hizo con la mano unos gestos ostensibles, como diciéndole “ven, venga ya; ven con nosotros”. Álvaro esbozó una media sonrisa en la cara, pero se mantuvo quieto, en su sitio y el príncipe insistió, pidiéndole que avanzara hacia donde estaba él.

Álvaro entonces hizo un leve movimiento de cabeza negativo, indicando que no iba a entrar en la puerta, y el príncipe rápidamente giró hacia el interior. Suponemos que se había percatado rápidamente de la situación. Álvaro Domecq no había sido invitado al acto y no iba a entrar, suponemos que sintiéndolo mucho, aunque se lo pidiera el príncipe de Asturias de esa manera tan improvisada. Es más, es fácil pensar que, aunque hubiera recibido una invitación, se habría negado a asistir al acto.

Fidelidad y dignidad

Sí, acudió allí a cumplimentar al príncipe desde la calle, en medio de la gente, de los ciudadanos que no iban a acceder a la escuela, como un jerezano más pero ya está. Él había sido creador y director de la escuela y había sido expulsado de ella por el partido al que pertenecía el alcalde de Jerez. Muy probablemente el partido habría actuado precisamente por indicación del alcalde.

Álvaro Domecq no quería, no podía colarse en lo que había sido anteriormente su segunda casa. No podía esconderse detrás del príncipe de Asturias para entrar allí de donde lo había echado aquel que estaba al lado del príncipe en aquel momento. Su fidelidad a la Corona estaba demostrada pero su dignidad personal había que demostrarla y la demostraba así, sin aspavientos pero con firmeza.

Esa firmeza le llevó a aguantar en silencio un largo periodo de tiempo y esa firmeza logró que él volviera a la Escuela como director, una vez que la influencia del partido del alcalde había pasado a la historia. Volvió entre el aplauso y el cariño de los que habían sido siempre sus alumnos, de los que habían sido siempre su gente. Así era Álvaro Domecq Romero.

En una carpa de divulgación científica

Vamos a hablar del tercer punto referente al perfil personal de Álvaro Domecq. Sucedió una vez que llegó a Jerez, por obra de una entidad bancaria, una carpa-aula que se instaló en el parque González-Hontoria, para mostrar, a lo largo de un mes, su contenido referido a la evolución de la ciencia física. Se programaron visitas de grupos escolares por las mañanas, mientras que por las tardes acudía el público en general.

Una persona muy próxima a mí, docente, llevó su grupo de alumnos a una visita el día que se le asignó. Llegados al parque y una vez entraron los alumnos en la carpa, inesperadamente llega también, en solitario, la figura de Álvaro Domecq, que se pone en fila detrás de los alumnos. Comienza la visita y, una vez que el profesor ha saludado al guía, Álvaro Domecq camina en silencio con los alumnos por donde estos van, sin decir nada.

El guía empieza sus explicaciones. Va pasando de punto en punto de la exposición, explicando paneles, instrumentos, reproducciones y experimentos. El profesor, que se había dado cuenta rápidamente de la presencia del agregado, le invita con gestos a que se adelante y se ponga en el sitio preferente. Él, amablemente, rechazaba y se quedaba en el medio del grupo de alumnos, que rondaban el número de treinta.

Entre los estudiantes

La visita continuó, hasta que, en un determinado momento, el profesor le dijo al guía, por lo bajo, que era Álvaro Domecq el rejoneador. A partir de ese momento, el guía, un tanto sorprendido, comenzó a dirigir, en parte, sus explicaciones hacia la persona, hacia los ojos, del inesperado acompañante de los alumnos, el cual continuaba en silencio, asintiendo a cada explicación, acompañando con una ligera sonrisa cuando la explicación de un determinado experimento terminaba con una pequeña sorpresa.

Los alumnos no se percataron de quién era, no le dieron mayor importancia, pero el profesor estaba realmente sorprendido, interesado y agradecido de su humildad. Se comportó como un alumno más, en un grupo que no lo esperaba. Ninguno de los presentes percibió ninguna actitud que rompiera la igualdad y, así, la visita concluyó al salir el grupo de la carpa. El profesor se despidió, lo más amablemente que pudo, de Álvaro Domecq. Él deseó un buen curso a los alumnos y tras decir adiós, marchó por su camino, parque adelante. El grupo de alumnos retornó a su centro educativo con ignorancia de quién los había acompañado.

El paseo taurino

Recordamos el paseo taurino que se celebró en Jerez en mayo del año 2020, en plena pandemia del coronavirus, en protesta por la desatención que el Gobierno tenía con el mundo del toro. Marchó desde la Plaza del Arenal hasta la Plaza de Toros. Fue el primer paseo taurino de España y después vino una cadena de paseos por las principales ciudades y se terminó con el último en Madrid, que llegó hasta la puerta de Las Ventas.

La policía ejerció sobre los paseantes un control muy fuerte. Tuvimos que pasear en una doble fila de a uno y teníamos nuestras prevenciones. Bien, uno de esos asistentes fue Álvaro Domecq. Llevaba ya un tiempo luchando contra la enfermedad y no salía de casa por miedo a los contagios. Sin embargo, allí estaba, dando la cara por lo nuestro.

Álvaro-Domecq en el primer paseo taurino I Breña
Álvaro-Domecq en el primer paseo taurino I Breña

Último homenaje

Se nos ha ido hace pocos días una personalidad de Jerez. Con su marcha Jerez es menos Jerez. Por fortuna para él, tuvo muchos y merecidos reconocimientos en vida. Quizás el último fue una Comida de Navidad que le dedicó la Fundación Cultura Taurina, en 2023. A los postres, tras un visionado de su trayectoria como rejoneador y como ganadero y después de unos testimonios de reconocimiento, al recibir una placa de recuerdo de manos de la Vicepresidenta Primera del Parlamento Andaluz, agradeció el acto y para ello empezó diciendo con enorme humildad: “A mí no me hagáis ya estas cosas”.

Homenaje de la FCT I Bokaventura
Homenaje de la FCT I Bokaventura

Álvaro Domecq: notas para un perfil personal