jueves. 18.08.2022

Antonio Ruiz López pone pasión al pregón taurino de El Puerto de Santa María

El primer pregón taurino organizado por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María tuvo lugar en el Hospitalito

Antonio Ruiz durante un momento del pregón
Antonio Ruiz durante un momento del pregón | Marciano Breña

En el Barrio Alto de El Puerto de Santa María, con los clarineros al fondo, se anunciaba, se pregonaba la temporada taurina del verano 2022. Firmaban con su presencia el alcalde Germán Beardo, el concejal de Plaza César de la Torre, otros concejales, el torero José Luis Galloso, el empresario Carlos Zúñiga, profesionales como Luis Parra Jerezano, Jesuli de Torrecera o Pepe Moral y una gran cantidad de aficionados de la ciudad y de la zona.

Para el primer pregón taurino organizado por el Ayuntamiento el escenario estaba en el Hospital de la Divina Providencia, contruído en el siglo XVIII, luego colegio de muchas generaciones de portuenses, ahora museo y sala de exposiciones. Allí se ha habilitado el patio como auditorio de verano y allí se daba un lleno de asistencia. Estaba acartelado como pregonero el veterinario sanluqueño Antonio Ruiz López. Los sones de “Toros en El Puerto” abrían paseíllo hacia el acto, seguidos de los clarines.

Germán Beardo, junto a Antonio Ruiz y Juan José Padilla | Marciano Breña
Germán Beardo, junto a Antonio Ruiz y Juan José Padilla | Marciano Breña

Juan José Padilla presenta el acto

La presentación de la figura del pregonero se encarga al torero jerezano Juan José Padilla, que tantas veces ha triunfado en El Puerto y que tantas vivencias ha compartido con el presentado. De él dice cosas de amigo. “Hoy huele a tarde triunfo, a emoción. Nos hará soñar con las verónicas imposibles, lentas y cadenciosas, que Limeño le enseñó. Antonio tuvo una breve pero intensa andadura por el mundo del toreo, conservando aún su carnet de novillero rubricado por la gran figura del toreo que es Paco Ojeda. Ingresó en la escuela taurina de Córdoba y estudió en la Facultad de Veterinaria, donde se licenció en 1984. Ganamos un veterinario pero perdimos una figura del toreo”.

Ha practicado la clínica y es veterinario de plazas de toros en muchas localidades pero la niña de sus ojos en la Plaza Real de El Puerto, donde lleva treinta y dos años. En el toro de lidia ha ido siempre de la mano con el malagueño Antonio Moreno; juntos han recorrido España con más de cien conferencias. Antonio ha sido pregonero de diversas ferias taurinas, incluyendo El Puerto, con su sabiduría, pasión y capacidad ilusionar. Curro Romero dijo públicamente de él: “viste como un torero, anda como un torero, habla como un torero”.

“El valor y la dignidad distinguen a las personas excepcionales”. Juan contó algunas anécdotas vividas juntos, como el festival para recaudar fondos destinados a la construcción de la parroquia de la Jara, o la de asistir a algún tentadero llevando a la pequeña Paloma con algún truco frente a la madre, o un becerro que Padilla crió en su casa y le pegó un varetazo a Antonio.

También recordó la vez que el doctor Mendoza le pasó bisturí y pinza para quitar los puntos al torero tras recuperarse de una cornada. Finamente destacó las veces que le acompañó al campo para realizar curas a animales mansos, labores en que se aprende de la nobleza de la gente del campo así como del comportamiento de Antonio hacia ellos. Por eso es merecedor del impagable premio que le han otorgado al ser pregonero”. Mientras los aplausos ratifican suenan los clarines.

Juan José Padilla presentando el Pregón | Marciano Breña
Juan José Padilla presentando el Pregón | Marciano Breña

Antonio Ruiz pregona

La dedicatoria del pregón fue para su “hermano” Antonio Moreno y la encomienda, para la Virgen del Rocío. Arranca con su verbo barroco y evocador, mezclando prosa y expresión rimada. Lanza una invitación a ir a El Puerto para ver toda una larga serie de sus atractivos. Tras los primeros aplausos va el saludo a los ocupantes de la primera fila.

Luego, el agradecimiento por haber sido nombrado pregonero. Hay también agradecimiento a los miembros de la Peña Galloso, que han impulsado el pregón, que antes soportaron durante veintinueve años los miembros de la Tertulia Monasterio. Hay agradecimiento a Juan José Padilla por demostrar, como no se había hecho antes, que la profesión del toreo se sostiene sobre los pilares de la ética, el compromiso y la verdad.

Luego se justifica. “Pregonar los toros en El Puerto no es tarea fácil, porque los toreros de oro y de plata nacidos en esta ciudad merecerían que sus vidas se escribieran en letras de oro. A pesar de mis miedos no me podía negar, porque ser pregonero en El Puerto es participar de la torería de figuras antiguas, de jóvenes novilleros portuenses, de matadores locales como Alejandro Morilla y Daniel Crespo y, finalmente, es colmar la sensibilidad con la estética del toreo eterno de Morante. Tenía que venir porque cada vez que piso esta plaza me siento torero sin serlo”.

Antonio Ruiz y los clarineros | Marciano Breña
Antonio Ruiz y los clarineros | Marciano Breña

El pregón es como un día de toros

El pregón es como un día de toros. Describe el ambiente que se vive desde la mañana, pasando por la taquilla sin entradas ya, recorriendo los bares, viendo llegar los coches de cuadrillas. Los tendidos llenos tienen un runrún que se cuela en el patio de cuadrillas. Los alguacilillos, las cuadrillas que salen al albero, la banda Maestro Dueñas interpretando el pasodoble “Toros en El Puerto”… forman el paseíllo más hermoso. Suenan los clarines.

Efectivamente, en el Hospitalito escuchamos un toque de clarines ejecutado por los dos clarineros debidamente ataviados con sus libreas. El pregonero se vuelve, girando para atrás, hacia los clarineros y les dedica el poema “Ay, clarineros de El Puerto, nunca dejéis de sonar”.

El toro ya está en la plaza, todo se inunda de verdad y es indescriptible la belleza de un torero solo ante un toro. Luego, la tarde se apaga y, tras rodar el toro, el público saca al matador por la puerta de la gloria. Tras pasar por la puerta grande la multitud le intenta tocar como si de un dios pagano se tratara.

Público en el Hospitalario | Marciano Breña
Público en el Hospitalario | Marciano Breña

Último tercio de la faena

El último tercio de la faena pregonera giró hacia la figura de José Luis Galloso, torero que en El Puerto ha batido todos los récords, ciento doce tardes con ciento cincuenta orejas y catorce rabos, saliendo a hombros cincuenta y cinco tardes. Recordó las palabras de hace un año cuando el hoy pregonero glosó los cincuenta años de la alternativa del matador en acto organizado por su peña.

Volvemos la mirada a la plaza. Sobre el muro de detrás del escenario se proyecta la imagen de la Plaza Real.  “El sol se va muriendo aburrido ante la noche, arrodillándose ante el espectáculo monumental e impresionantemente bello de la Plaza Real, que poco a poco va quedándose vacía y sola. El pregonero, emocionado, no tiene más remedio que arrodillar también su pregón a los pies de la reina del toreo”. Es el momento de declamar la loa “No puedo dejarte sola, Señora, ¿cómo te voy a dejar?”.

El final consiste en seguir cantándole a la reina del toreo, con la garganta quebrada, una canción de amor y un testamento vital. “Quiero decirle a mi río, si algún día yo me muero, que traiga de Bajo Guía mi alma en un barco velero desde Doñana por la marisma hasta la sal de tus esteros, que quiero morirme en torero, que quiero morirme contigo, que mis cenizas las traiga mi río pa que la entierren en tu albero”. El público se levanta y los aplausos son de faena de dos orejas y rabo.

El pregonero Antonio Ruiz junto a cuatro toreros | Marciano Breña
El pregonero Antonio Ruiz junto a cuatro toreros | Marciano Breña

Final

Bajos los sones del pasodoble “Puerta Grande” el alcalde Germán Beardo hizo entrega de sendos diplomas al pregonero y a su presentador. La clausura la puso el mismo alcalde quien declaró que el pregón había sido una de las obras habladas más bonitas sobre el mundo del toro que él había escuchado. Tuvo palabras de agradecimiento para Padilla, para el empresario Zúñiga y para José Luis Galloso. Después se pasó a tomar un copa de fino portuense, a cuyo estímulo los asistentes asimilaban y repetían la verbosidad apasionada del pregón y del pregonero. Enhorabuena a Antonio y a El Puerto.

Antonio Ruiz López pone pasión al pregón taurino de El Puerto de Santa María