miércoles. 17.08.2022

En El Puerto de Santa María, Daniel Luque se lleva una tarde anodina

Luque corta tres orejas mientras Morante y El Juli andan a medio gas ante ganado descastado de Garcigrande

Daniel Luque, a hombros en El Puerto de Santa María
Daniel Luque, a hombros en El Puerto de Santa María

Plaza Real de toros de El Puerto de Santa María (Cádiz), 30 de julio de 2022. Corrida organizada por la empresa Circuitos Taurinos, correspondiente al primer festejo de abono en la temporada de verano 2021. Cielo soleado con brisa. Media entrada. Preside Raúl Capdevila. Ameniza la Banda “Maestro Dueñas”, dirigida por Javier Alonso.

Se lidian toros de Garcigrande (hierro que pasta en Alaraz, Salamanca), con pesos entre 500 y 520 kilos, de presencia justa y descastados en general. En el arrastre, el tercero tiene palmas; el sexto tiene bronca; el primero y el cuarto son pitados.

Morante de la Puebla en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña
Morante de la Puebla en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña

José Antonio Morante de la Puebla, pinchazo y descabello; ovación saludada desde el burladero. Honda trasera; ovación generosa saludada desde el callejón.

Julián López El Juli, honda en su sitio; ovación saludada. Entera trasera y descabello; palmas.

Daniel Luque, entera trasera; dos orejas. Honda desprendida; una oreja.

Incidencias: se interpreta el Himno Nacional antes de arrancar el paseíllo. Entre las cuadrillas, destacan la actuación de los picadores José Antonio Barroso (en el primer toro) y Juan de Dios Quinta (en el tercero) y del lidiador Juan Contreras (en el sexto). José Antonio Trujillo y Alejandro Sobrino, tras ser cogidos, pasaron a la enfermería; el segundo, con traumatismo craneoencefálico y cervical, es derivado a un centro hospitalario de Jerez. Daniel Luque sale a hombros.

Corrida de toros en El Puerto de Santa María

Empieza la temporada taurina de verano en este 2022, dejando atrás la pesadilla de dos años de coronavirus. La empresa ha programado un ciclo completito pero apretado, propio de una feria. Estrenamos presidente una vez que ha presentado la dimisión don Rafael Comino, que ya el año pasado faltó más de una vez por razones de salud; ahora habrá dos presidentes. El asesor también es nuevo, Carlos Álvarez. La entrada no es muy propia de las tardes de Morante en El Puerto. ¿Qué pasa? ¿Ya Morante no interesa o hay otras razones?

Morante de la Puebla

Morante de la Puebla, de catafalco e hilo blanco, en su primero, recortadito y abanto, sólo se estira dos veces en un recibo que es básicamente un pasar por la cara, ante un animal que flojea y por eso recibe palmas de tango. Lo lleva de larga natural y levanta al caballo para recibir puya recargando; el quite de cuatro lances lentos y media es muy aplaudido. Trujillo, al salir del primer par de banderillas, cae y es arrollado recibiendo una paliza; el toro recorta y Araujo entra dos veces dejando una de sobaquillo cada vez.

La faena empieza en tablas por alto y con dos trincherazos para continuar en el tercio, sin interrupción, con toreo en redondo que levanta los olés; en los medios sigue el toreo en redondo y el animal amenaza con rajarse; por el pitón izquierdo anda remiso y la voluntad del torero pone algunos destellos; sigue, ahora en el tercio, insistiendo pero no hay toro y sólo faltan unos pases de aliño para preparar.

A su segundo, castaño, le aplica un saludo precavido, sin echarse adelante pero siguiendo a un bicho que se quiere ir, aunque al final saca dos lances excesivamente jaleados (¡qué bueno es el público de El Puerto!). En el caballo empuja con un cuerno y es mal cogido; hay un quite que no es quite y Morante, increíblemente, manda al picador de puerta que pique lo que hace a placer y traserísimo. Álvaro Montes (de El Juli) pone un par sustituyendo a Trujillo y Araujo, dos.

Empieza en tablas por bajo y en los medios con pases de aliño; la siguiente tanda está más en regla; cambia de muleta y el toro anda huidizo pero logra retenerlo y saca algo; hay otro cambio de muleta y por el pitón izquierdo el toro a cada pase sale mirando a Pekín; coge una tercera muleta y el estoque para seguir pero lo que hace ahora provoca el aburrimiento.

Morante de la Puebla en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña
Morante de la Puebla en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña

El Juli

El Juli, de gris y azabache, a su primero, castaño (no colorado) y bonito, le da verónicas dominadoras de tablas a medios y media, con semirrevolera. La capa del animal figura en la reseña facilitada por la empresa como colorada, pero una reciente reunión internacional de veterinarios decidió llamar castaña a la capa del toro que no es ojo de perdiz (lo que es el caso), con lo que ya es redundancia decir “colorado ojo de perdiz” es lo que es un castaño claro. Sigamos. Mete los riñones y es bien cogido por Barroso, que pone puya limpia y es aplaudido, como casi siempre; hay buen quite por chicuelinas de mano baja y una semimedia despaciosa.

Pilo pone un buen par y Alejandro Sobrino cae al parear por segunda vez y recibe una soberana paliza con voltereta; la arena está como resbaladiza y hay quien dice que es por la sal que le han echado (¿por qué le echan sal? ¿porque en un tiempo fue habitual?).

La faena se inicia en la boca de riego sin probaturas con tanda de tres ligadísimos y el de pecho; con la izquierda hay tanda más completa y el toro va entrando por donde le mandan; de nuevo a diestra, hay toreo en redondo pero el animal protesta al salir de cada pase y a la siguiente tanda ya anda distraído saliendo con la cara y sin permitir continuidad, por lo que no hay más.

En su segundo, hondo, bien armado y abanto, el recibo de capote queda inédito con un animal huyendo a donde puede. En el caballo pelea con la cara arriba y la puya queda contraria, algo caída; Álvaro Montes cae en la cara del toro (será otra vez la sal) sin consecuencias. En banderillas corta terreno y hay sólo dos pares. Brinda al público sin que el toro lo merezca y hay tanda inicial prolongada, sobre el tercio, sin mucha colaboración del astado y a la siguiente tanda ya corta el viaje; por el pitón izquierdo anda soso y a cada pase se quiere ir a toriles o bien se queda parado como una estatua de Guisando y eso es todo. Julián, ¿qué le viste para brindar al público?

El Juli en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña
El Juli en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña

Daniel Luque

Daniel Luque, de azul y oro, a su primero, bonito, ofrece un recibo bonito desde tablas a la boca de riego, pausado, con lances lentos, bajando la mano, y media, muy aplaudido. Al llegar al caballo se repucha y al segundo intento hay puya traserísima; el quite es breve pero sabroso, aplaudido. En sus dos pares, Juan Contreras pasa apuros.

La faena comienza con gran tanda en el tercio bajando la mano, jaleada mientras suena “Cielo andaluz”; sigue otra gran tanda en redondo con mano baja y cambio de manos, muy aplaudida; el toro quiere quedarse pero no tiene más remedio que entrar y lo hace al galope para volver a racanear; con la izquierda sigue el mismo toreo pero el toro amenaza con rajarse; finalmente a diestra, van los dos caminando hacia tablas pero sin perder la armonía, antes de una buena tanda de preparación. Da la vuelta triunfal bajo las notas de “El Gato montés”. Como dijimos en la crónica del año pasado, el torero de Gerena está en un momento espléndido.

En su segundo, que sale partiendo plaza, aplica en el tercio un recibo sin picante, con media. Después de mucho tardar en llevarlo al caballo le ponen puya trasera y sale de naja, con buena labor lidiadora de Juan Contreras. Hay un buen par de Alberto Zayas.

Doblones en el tercio es el comienzo de esta película, con dos de pecho, seguidos de tanda con toreo vertical y de tanda de uno en uno con arrimón y un pase de pecho que arranca aplausos, más otro, innecesario, que desmerece; sigue con el toreo encimista, montándose literalmente en el toro pero con labor ahora un tanto embarullada; con la izquierda sigue en toreo de cercanías de uno en uno, hacia las tablas hasta que el toro ¡se acuesta!, sello de la falta de casta. El premio de una oreja no responde a una petición mayoritaria; es una orejita propia de un momento de debilidad del presidente debutante.

Daniel Luque en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña
Daniel Luque en El Puerto de Santa María | Foto: Marciano Breña

Luque es paseado a hombros, dejando en el suelo a las figuras que lo acompañaban en el cartel. Será por eso que las figuras no quieren acartelarse con los que no son toreros taquilleros. Las cien corridas firmadas de algunos los llevan a comportarse prudentemente, con mucha prudencia, no vaya a ser que cualquier contratiempo les haga perder un buen número de contratos y de emolumentos. ¿Dónde están aquellos tiempos en que cualquier torero se tenía que ganar en una corrida la corrida siguiente?

En El Puerto de Santa María, Daniel Luque se lleva una tarde anodina