Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), sábado, 31 de mayo de 2025. Corrida de la Feria de la Manzanilla, organizada por Carmelo García. Cielo azul y tarde de calor, con viento a veces molesto. Tres cuartos de público. Preside Luis Rodríguez. Ameniza la Banda de Música “Julián Cerdán”, dirigida por Justo Jiménez.
Se lidian seis toros de la ganadería de El Torero (que pasta en El Bosque, Cádiz), con pesos entre 509 y 526 kilos, igualados, bien presentados y de juego bueno en general. En el arrastre, el primero, el segundo y el quinto tienen ovación; el cuarto (Gitano), vuelta al ruedo y el sexto, palmas.
- Miguel Ángel Perera (de marfil y oro), estocada caída y trasera; dos orejas. En el que mata por el Melli, dos pinchazos y entera trasera; silencio. Pinchazo y honda trasera tras aviso; una oreja.
- Alejandro Talavante (de catafalco y plata), pinchazo y honda arriba; una oreja. Honda desprendida y atravesada; dos orejas. En el que torea por El Melli, entera caída de efecto rápido con mucho derrame; dos orejas.
- Germán Vidal El Melli (de blanco y oro), herido en su primer toro, entra en la enfermería y no sale.
Incidencias: Canal Sur TV transmite el festejo. Antes de arrancar el paseíllo se interpreta el Himno Nacional. Entre los picadores destacan Miguel Ángel Muñoz (de la cuadrilla de Talavante), en el segundo, y Santiago Chamorro (de la cuadrilla de El Melli), en el tercero. Con los palos destacan Fini (de la cuadrilla de Perera) en el primero; Duarte y Herrera (de la cuadrilla de Perera), que se desmonteran en el quinto, y Mambrú (de la cuadrilla de El Melli), que saluda en el sexto. El Melli resulta cogido en el tercero y sufre luxación del codo con desplazamiento. Perera y Talavante salen a hombros.
Comentario
La Feria de la Manzanilla otro año más nos presenta un cartel interesante. El interés empieza con el hierro contratado, El Torero, pial de garantía que lleva en la cumbre muchos años ya. Se anuncia dos toreros de Badajoz, que justifican una tarde. Miguel Ángel Perera es el más genuino representante de la escuela de Paco Ojeda, ese torero sanluqueño que marcó una nueva época en el toreo. Alejandro Talavante están en plan mandón, lo que no es ninguna novedad, y pasa un buen momento tras su reaparición, después de un periodo dubitativo. El Melli es el valor en que hoy se depositan las esperanzas de los aficionados de la taurina ciudad que tiene un toro en su escudo.
Miguel Ángel Perera
Miguel Ángel Perera a su primero, con palmitas de salida por bien presentado y con buena encornadura, recibe en tablas, bajando algo las manos y alargando los pases pero sin comunicar excesivamente con el público; la media es de mano baja. En el caballo es mal cogido y derriba; para conseguir levantarlo tienen que quitarle una pelota de tenis de la oreja y luego se la ponen; en los medios quita por chicuelinas y revolera, con aplausos. Fini, en palos, es muy aplaudido.
Pases por bajo sin doblarse demasiado anteceden a tres tandas en redondo, en los medios, bajando a mano y alargando el trazo, con un toro que va y viene. Con la izquierda Perera le presenta la muleta planchada pero al terminar el pase le falta quietud, con lo cual la tanda sale de uno en uno. A diestra de nuevo, torea por alto y luego pasa a circulares, naturales e invertidos, acortando distancia para rematar con dos de pecho y ayudado por abajo. El final va por manoletinas, unas de perfil, las más, y otras de frente, las menos, continuando por un circular prolongado y el de pecho.
El segundo de Perera
A su segundo, engatillado y algo apretado de pitones, lancea a pies juntos, de tablas a medios, con dos medias bajando la mano en buen inicio. En la puya, trasera, el toro empuja pero sin emplearse y el picador lo encierra en tablas, doblando las manos al salir; el quite es mixto, de chicuelinas con tafalleras, rematando con larga natural con la izquierda y por bajo. Duarte y Herrera ofrecen gran tercio de rehiletes. Brinda a Diego Robles, al que obliga a salir a la arena.
Inicia a revienta calderas en la boca de riego, con dos escalofriantes cambiados con la espalda alternando con pases por alto, para seguir toreando en redondo. Cita de lejos y en el siguiente pase hay una colada tremenda pero continúa impávido en redondo, ya en el tercio. Tras una trincherilla el toro empieza a mostrarse protestón y no hay continuidad en los pases. Con la izquierda los pases van de uno en uno, con un toro peligroso.
A la segunda tanda con la zurda tiene que poner un poco de emoción, en distancia corta, con toreo ojedista ya que estamos en Sanlúcar y luego pasa a hacer circulares, a meterse entre ambos pitones, dejándose tocar los muslos mirando al tendido. El pinchazo hace un ojal en el lateral del toro, que tarda en doblar y los subalternos se dedican a animar al público para que pidan dos orejas; saben que están en una plaza de pueblo. En la vuelta se pone a firmar autógrafos, qué costumbre.
Alejandro Talavante
Alejandro Talavante, a su primero, cornidelantero y bien presentado para esta plaza, lo lidia de tablas a medios por la cara, porque no se emplea, cerrando con una semi-media. Bien cogido, la puya es bien puesta en buena pelea, metiendo los riñones y durmiéndose en el caballo, con palmas al picador. En el tercio de palos sólo el último par merece la pena a cargo de Diego Ramón Jiménez. Inicia en tablas, doblándose y sometiendo al toro, para luego ofrecer gran tanda en redondo bajando a la mano, con dos de pecho y un molinete bajo.
Con la izquierda hay tanda de ligazón, terminando con molinete invertido. Con la derecha traza molinete y derechazo para cambiar de mano, presentándole la muleta siempre hacia la cara para animarlo a arrancar, y el toro va con una cierta humillación, sin que falten algunas protestas finales. Una capeína, a diestra, y un pase por alto anteceden a tanda de mano baja, con cambio de mano y aguantando una parada mientras mira al tendido y remata con pase de desprecio. La tanda de preparación va por naturales.
El segundo de Talavante
A su segundo, castaño, cornidelantero y algo apretado de pitones, aplica recibo sobre el tercio, sin entrega, con una media vista y no vista. Acude veloz al caballo, el piquero tarda en cogerlo y le aplica puya dura, protestada; el quite es un tanto indefinido, con verónicas movidas y media girando con los pies. Álvaro Montes anda eficaz con los palos. Para brindar al público hace una moniganga al tirar hacia atrás la montera y luego la voltea con la espada (no hay seriedad en este país).
El inicio es tremendo, con una tanda larga de rodillas, llevando al toro hasta donde quiere, y sólo se pone en pie para el de pecho final. Pasa a la izquierda, con pases largos y limpios, de dominio. Por el pitón derecho escarba mucho pero una vez que arranca, humillando, queda engatusado en dos tandas por la muleta del pacense, que comunica con el público. A zurda de nuevo, ya tiene que ser de uno en uno, hasta que un cambio de manos da paso a unas luquinas sin solución de continuidad, para lo que tira la espada al suelo.
Hay buena tanda final por manoletinas, citando de frente, con una enorme quietud, y rematando con tres pases a media altura con el toro a su alrededor. Como el toro, mal matado, tarda en caer, el torero recurre al truco de aplaudirlo para que el público también aplauda al toro e indirectamente a él. La segunda oreja es sacada de la manga del presidente, tras la estocada defectuosa. En la vuelta triunfal el torero firma autógrafos, a sus años...
El tercero de Talavante
En su tercero efectivo, correspondiente a El Melli, da buenos lances de recibo, avanzando y terminando con media en la segunda raya. Acude al caballo rápido y empuja con un cuerno; la puya se pone recargando, con protestas del público. Mambrú, tras buenos pares, saluda desde el callejón. Inicia faena pinturero, intercalando molinetes directos e invertidos, a media altura y caminando hacia los medios; sigue una tanda en redondo, con el toro acudiendo alegre.
Por la izquierda se dispone a un ayudado y, tras un desarme, el toro primero va frenando la embestida, sin permitir la ligación, pero luego las dos siguientes tandas son completamente ligadas, con el toro haciendo el avión. A diestra de nuevo, sigue el toreo bueno, con el toro viniéndose arriba en otras dos tandas. Al terminarlas, tira de mala manera la ayuda a la arena sin saberse bien por qué. Las mulillas retrasan la llevanza hasta caer la segunda oreja, regalo de un presidente derrochador.
Germán Vidal El Melli
Germán Vidal El Melli, sanluqueño, a su primero, tocadito del derecho, lancea en tablas sin continuidad y termina con media bajando a la mano. Con revolera lo deja en suerte para puya en buen sitio y el toro pelea con la cabeza abajo, romaneando; hay aplausos al picador Chamorro y quite con tres gaoneras y revolera. Mayoral, tercero, pone un buen par. Brinda al mayoral al que invita a salir a la arena; el presidente no tomará ninguna medida.
Inicia por alto y el toro dobla las cuatro patas a la vez; en las dos tandas siguientes vuelve a claudicar; cita de lejos y, tras el primer envite, vuelve a venirse abajo; sigue con la tanda y vuelve otra vez a manifestarse enorme flojera. Con la izquierda, tiene que cuidar a un inválido pero en un descuido es levantado del suelo y tras caer se duele del brazo derecho. El mismo torero se mete en el callejón y se dirige a la enfermería. Sale Perera a despachar al toro.
Final
Sentimos lo que le ha ocurrido a El Melli y esperamos que su recuperación sea rápida. Los dos toreros extremeños salen en triunfo, continuando la serie, ya habitual en la plaza de Sanlúcar, de festejos con final feliz. Plaza de El Pino, donde todo el mundo sale contento…
