‘GH Dúo’ o el difícil laberinto de las relaciones humanas

Débil arranque del nuevo concurso de Telecinco

Han finalizado las Navidades y la parrilla televisiva ya comienza a hervir. La última edición de Gran Hermano VIP -con una considerable cuota de pantalla: próxima al 30%- ha impulsado -e ilusionado- a Mediaset para así darle una nueva vuelta de tuerca a este formato. Y así que nació ‘GH Dúo’. Este pasado martes día 8 de los corrientes comenzaba el concurso centrado en la casa de Guadalix, de dos en dos.

16 concursantes que darán el todo por el todo. Jorge Javier Vázquez para conducir las galas y Jordi González para moderar los debates. Entra la primera María Jesús Ruiz, a solas. De rubia casi platino. Está bella. A continuación Irene Rosales y Kiko Rivera. Muy nerviosos ambos. Pero compenetrados. Da buena espina Irene. Se la ve transparente de nobleza.

Los siguientes en cruzar la puerta: Sofía Suescun y Alejandro Albalá. Se llevan a matar. Discuten y se miran de soslayo. Hubo fuego entre ellos. Ahora todo son reproches. Yurena, cantante, aparece por todo lo alto. Estilizada de físico y hábil de habla. Más segura de sí misma. Optimista. Ha ganado tablas televisivas.

El encuentro entre María Jesús Ruiz y Julio Ruz echa chispas. Carolina Sobe también es concursante. Este trío de desamores puede ser explosivo. Se avista la de Troya. Los ideadores del formato han sido astutos. El diálogo a tres es para mondarse. Concursan juntos como trío. Estarán unidos para lo bueno y para lo malo. Han tenido más que palabras pero ahora – con respeto- están obligados a entenderse.

Ylenia Padilla ha recobrado autoestima. Casi le falta el aire de puro nerviosa. Su ex pareja Fede ha sido otro de los imprescindibles. Raquel Martín, fisioterapeuta. Ex pareja de Fede. También serán un trío. Fede asimismo fue pareja de Sofía Suescun. La prueba del laberinto sentimental. Juan Miguel, peluquero de toda la vida. Barbado. Y orondo. Parece un Obélix teñido. Tuvo un romance con Yurena. O una especie de tonteo que no pasó a más intimidades.

Fortu y su pareja Yoli. Otra pareja enamorada hasta las trancas. Fortu las enamora. Fortu rompe la pana. Fortu es un joven cumplido de años. No está mayor. Nunca lo estuvo. Nunca lo fue. Aspira a lo más sagrado: conservar en grado su felicidad. Porque feliz es en cantidades industriales. A Ylenia y Fede se añade una tercera en discordia: Raquel Lozano.

Antonio Tejado no para de reírse. Parecía elevado de risas a la enésima potencia. Candela Acevedo no las tiene todas consigo. La pareja está en crisis. Ella es más conservadora. Él posee un concepto más libertino de la fidelidad. Se desarrollan las primeras pruebas sobre una escalera llena de glicerina. Los batacazos son de aúpa. Sobre todo los de la barriga de Juan Miguel. Que retumba y retumba para arriba y para abajo. El tablero está sobre la mesa. Comienza un concurso nunca impar. Siempre a dúo.