sábado 29/1/22

Cuando el capirote asoma

O cómo los comercios contribuyen al anuncio de la Semana Santa

Llega el tiempo de vísperas. Llega el presagio de la fiesta grande. Llega la cuenta atrás en el reloj de los cofrades. En el reloj de la ciudad que sabe de tradiciones. En el reloj de la inminencia del incienso y la corneta. Todo se avecina con un ímpetu inesperado. Es la sorpresa de quien cuenta los días con paciencia e impaciencia a la misma vez. De tanto aguardar el momento, se siente de pronto sorprendido, porque el presagio de la Semana Santa ya es canto de proximidad.

No sólo los protagonistas de los días pasionales se implican en el montaje de cuanto ha de venir. También existen otros agentes que se suman al anuncio con mayúsculas. Otros agentes no tan ajenos a la fiesta como pudieran parecer. Y es que la Semana Santa es cuestión de tantos que llega a serlo de todos. De quienes participan de manera directa y de quienes lo hacen con una contribución complementaria. De quienes se revisten de la penitencia y de quienes la observan a pie de acera.

Pero en el anuncio contribuye la práctica totalidad de la ciudadanía. Con más vera los comercios de la localidad. Los presagios de las cofradías se observan en todas las partes, en todos los espacios y en todos los presentimientos. Los comercios, ya decimos, en primer orden de visibilidad. A las pruebas de la foto que ilustra esta noticia nos remitimos. Una conocida Farmacia de la ciudad anuncia productos para vivir mejor -más saludablemente- la Semana Santa. La Farmacia de la ciudad o de cualquier ciudad. Y es que la Semana Mayor, de tan particular, es ya universal.

Cuando el capirote asoma