lunes. 08.08.2022

La Victoria siempre acaba llegando

Hermandad sufridora que siempre ha sabido sobreponerse de muchos sinsabores 

Cristo cubierto de cardenales, descoyuntado los miembros, coronado de espinas, abierto el costado, chorreando sangre, blanco de todas las injurias, víctima de todas las afrentas y expirando aparece ante los hombres.

Unos se estremecen, meditan, lloran y se regeneran contemplando su sufrimiento. Otros, esclavos del mundo, siguen perteneciéndole en estos días y no dirigen sus ojos a la cruz. Y otros, miran, pero miran como los sayones para escarnecer y atormentar.

Cristo agoniza para, inmediatamente, morir. El demonio manda a la muerte que corte el hilo de aquella existencia y la muerte no le hace caso, pero al fin le dice que va a Jesús porque él la llama.

La expiración es el último soplo de vida de Jesús antes de morir, y eso es lo que ocurre en la tarde del Viernes Santo en la puerta de la Castrense, ahora eventualmente en la puerta del convento de Santa María. Cristo, con la mirada perdida en el infinito, se encomienda a su padre.

La muerte llega, pero con ella no se acaba todo al vencer la vida, que en este camino detrás del crucificado con la advocación de la Victoria. Victoria para una expiración que envuelve con un viento marinero y añejo todos los rincones de Cádiz.

Todo comienza a consumarse. O empieza de nuevo para una hermandad sufridora que ha sabido sobreponerse a los múltiples avatares que le han ido apareciendo en su existencia que ya se acerca al siglo.

Historia

Al parecer la imagen titular se veneraba en el siglo XVII en la Iglesia de los Descalzos, ubicado donde hoy se encuentra Correos; tras ser exclaustrado este templo, en 1868, se traslada a la Parroquia de San Lorenzo.

En 1926, Teresa de la Cruz Gurry se hizo cargo de los cultos al Cristo, al que sacaban en procesión, aunque no se fundó legalmente la Cofradía. En 1938 se constituyó la Junta Pro-Cultos y ese mismo año salió en procesión el Lunes Santo. Se crea finalmente la Cofradía el 15 de abril de 1944. En 1954 se nombró hermano mayor honorario al Cuerpo de la Guardia Civil, con el que aún mantiene lazos de unión.

Imágenes

La talla del Santísimo Cristo Expiración es talla anónima, restaurada recientemente por Pilar Morillo y Álvaro Domínguez.

Por su parte, la dolorosa es obra de Carlos Emilio Bartús Loreto, de 1940, imagen que fue remodelada por Luis González Rey en 1988.

La Victoria siempre acaba llegando