lunes 23/5/22

Que la Paz del Señor sea eterna

Multitudinaria y brillante procesión para conmemorar el 75 aniversario de la hermandad de la Borriquita

La Paz del Señor sea contigo. En Cádiz hablar de Paz es hacerlo de la hermandad de la Borriquita, corporación penitencial populosa, excelsa en toda su expresión y que este sábado, día 6 de julio, ha vuelto a escribir una nueva página en su historia.

Una historia de 75 años, una paz duradera y con unos cimientos sólidos para que ese arraigo se mantenga inalterable al paso del tiempo y se transmita de generación en generación. Que así sea.

Negros nubarrones acompañaron los primeros compases del paso de misterio por las calles de San José. Y es que en este verano tan extraño que vivimos, aquellos que recelaban de la celebración de la procesión el 6 de julio puede que tuviesen motivos para ello. Y no por el calor precisamente.

Fue una noche primaveral, con una temperatura más propia de un Domingo de Ramos que de la temporada estival. Chocaba un poco contemplar el cielo, aunque bien es cierto que no hubo incertidumbre y la salida no corrió peligro en ningún momento.

Muchas y destacadas novedades para el desfile, quizás la más llamativa la túnica que estrenaba Nuestro Padre Jesús de la Paz, un hermoso regalo para desearle al menos otros 75 años de vida.

Muchas miradas dirigidas a la carga, apartado en el que se estrenaba como capataz Gerardo Navarro. Poco se puede evaluar al tratarse de un recorrido por las calles de la feligresía. La verdadera nota habrá que ponérsela el próximo Domingo de Ramos.

Y Polillas inconmensurable como siempre, con estreno de marcha incluido, en este caso 'A tí Rey de Jerusalén'. Sin duda, si hay una imagen ya ligada de por vida a este grupo de músicos gaditanos es la de Miguel Láinez Capote.

Noche de celebración, de vítores, de alabanzas, no en vano es la cofradía menos penitencial de todos, si se permite la acepción. Anoche, más bien entrada la madrugada, escribió otra página brillante en esa historia que ya acumula varias hojas.

Que la Paz del Señor sea eterna