jueves. 18.08.2022

Curro Díaz y David Galván, a hombros en La Línea con miuras

Escribano completa la terna, en tarde de toreros por encima de los toros

Curro Díaz y David Galván a hombros
Curro Díaz y David Galván a hombros | Foto: Marciano Breña

El 22 de julio de 2022 se ha celebrado en La Línea de la Concepción (Cádiz) la segunda corrida de toros organizada por la empresa de Curro Duarte con motivo de la Velada y Fiestas. Con tiempo soleado y brisa, la entrada ha sido de tres cuartos. Preside Antonio Ortega. Ameniza la Banda Municipal de Música “Ciudad de La Línea”, dirigida por Quico Jiménez.

Se han soltado cinco toros de Miura (hierro que pasta en Lora del Río, Sevilla), con morfología suficiente pero con fuerzas escasas y juego en general dificultoso, y uno de Salvador Gavira (hierro que pasta en Alcalá de los Gazules, Cádiz), con presencia y manso. En el arrastre, el primero tuvo palmas; el segundo, palmitas; el tercero, bronca y el cuarto, pitos.

Galván con el gavira | Foto: Marciano Breña
Galván con el gavira | Foto: Marciano Breña

Toreros

  • Curro Díaz: gran estocada; una oreja. Gran estocada; una oreja. En el que mató por Escribano, tres pinchazos; silencio.
  • Manuel Escribano: pinchazo y entera de efecto fulminante; una oreja. Se retira lesionado en su segundo.
  • David Galván, pinchazo en su sitio y un golpe de descabello; palmas. Honda en su sitio de efecto rápido; dos orejas.
  • Incidencias: Manuel Escribano se lesionó en el pie durante el tercio de banderillas y se retiró a la enfermería. Curro Díaz y David Galván salieron a hombros.

Corrida de toros en La Línea

Desde que la plaza del Arenal de La Línea de la Concepción fue reinaugurada tras la restauración, la empresa hizo pública la apuesta de traer miuras y acartelar a David Galván una vez vista su actuación toreo macho en Alarpardo. Así, pues, había doble atractivo, porque Galván es torero estilista y era un reto verlo ante los pupilos de Zahariche. La compañía de Curo Díaz tenía un toque especial porque ya han formado pareja cartelera en algunas tardes para el recuerdo, como la de Madrid un Domingo de Ramos o la de la tarde de El Puerto. Ecribano, por su parte, está convirtiéndose en especialista, más desde el indulto a Tahonero en Utrera.

Curro Díaz

Curro Díaz, de azul y oro, en su primero, berrendo en cárdeno, anovillado y cómodo, sufre desarme y aplica lances sueltos a uno que embiste a empellones y se despunta al golpear en los burladeros. En el caballo empuja con los riñones y es bien picado pero al salir flojea de remos. Las banderillas se ponen con prudencia.

Tras brindar a Ruiz Miguel, lo templa de tablas a tercio por alto y sigue con tanda a media altura donde pega tornillazos terminando con uno bueno de pecho, para pasar a un toreo en redondo, ligado, de mano baja, con el animal humillando y yendo suave; por la izquierda Díaz lo sigue entendiendo y saca colaboración hasta no parecer un miura; de nuevo a diestra, el animal ya va rindiéndose y amenaza con rajarse y, tras coger el estoque, se raja del todo y se niega a salir de tablas.

En su segundo, bonito de cara, es desarmado dos veces y resuelve con pases de aliño ante uno que no colabora. En el caballo empuja con un cuerno cabeceando y la puya es corregida mientras se tapa la salida entre protestas del público. Los palos se ponen como se puede.

Brinda al público e inicia en el tercio a media altura con embestidas a tornillazos, siguiendo dos tandas del mismo tenor; por el pitón izquierdo, con ayudados por alto, siguen los tornillazos una y otra vez sin sacarse gran cosa; de nuevo por la derecha, el animal ofrece mucho peligro; insiste, otra vez por la izquierda, en toreo de proximidad pero es imposible sacar algo claro.

En el que mata por Manuel Escribano, empieza faena a media altura y a la siguiente tanda consigue algo de humillación pero protestando a cada pase y luego hay tanda de uno en uno; sigue de uno en uno por la izquierda y saca todo lo que hay aunque insiste aún con otra tanda pero ya el bicho pierde las manos; tras coger el estoque, lo toca por abajo y lo prepara.

Curro Díaz en La Línea | Foto: Marciano Breña
Curro Díaz en La Línea | Foto: Marciano Breña

Manuel Escribano

Manuel Escribano, de grana y oro, a su primero, berrendo en cárdeno, cornalón y bizco de izquierdo, recibe de rodillas con dos largas cambiadas seguidas de lances avanzando y tres semimedias mirando al tendido. Lo lleva al caballo por chicuelinas y larga, se arranca de largo, es bien cogido y empuja con ganas, recibiendo el picador aplausos, que duran mientras se retira. Banderillea el maestro; primero con un cuarteo a toro muy pasado, después al quiebro y trasero, terminando con cite de frente y ejecución al cuarteo para luego jugar con el burel a cuerpo limpio.

Después de brindar al público, en el centro empieza con un molinete que abre tanda a media altura ante un rebrincado; en la tanda siguiente las embestidas son tornillazos pero a la subsiguiente entra mejor y se remata con dos de pecho (el segundo, mirando al tendido); por el pitón izquierdo va con la cabeza alta al salir de cada pase y Escribano se adorna con un remate de rodillas; de nuevo a diestra, una capeína precede a pases de uno en uno, antes de un abaniqueo y un adornarse en la cara del toro; cogido el estoque, llega el momento de citar de frente y se repite el gesto de mirar al tendido al salir de cada pase, lo cual no es tremendo sino tremendista.

En su segundo, cárdeno salpicado y también bizco del izquierdo, da un buen recibo a base de larga cambiada de rodillas, verónicas bien movidas, media y revolera. Lo deja con un recorte en el caballo, donde pelea bien y recibe buen castigo; el quite, que va por chicuelinas y serpentina, es aplaudido. El maestro coge los palos y cuartea para dejar arriba pero se lastima la pierna izquierda al salir del lance, posiblemente por tropiezo en un hoyo de la arena, con lesión en el pie o en el gemelo; después de un tiempo intentando recuperarse, se retira a la enfermería.

Manuel Escribano en La Línea | Foto: Marciano Breña
Manuel Escribano en La Línea | Foto: Marciano Breña

David Galván

David Galván, de gris y azabache, a su primero, de Salvador Gavira, negro y tocado del derecho que se emplaza, lo lance por abajo para traerlo a tablas después de un comportamiento abanto. En el caballo lo cogen al relance y el picador oye pitos por su labor. En banderillas, El Algabeño tiene problemas, porque el toro no sale de tablas en su mansedumbre, y, al hilo, deja una de sobaquillo para cambiarse el tercio; este toro habría necesitado banderillas negras y el público pide insistentemente, escandalosamente, la devolución.

David, con la muleta, lo pasa por la cara en tablas y lo saca al tercio para darle un pase, el único que tiene, antes de que se vuelva a tablas definitivamente. Tras doblar, arrecian las protestas contra el presidente por no haberlo devuelto.

En su segundo, negro y corniabierto, ejecuta un recibo airoso en tablas. En el caballo pelea cabeceando y la puya se pone recargando, entre protestas del público. Álvaro Núñez pone un buen primer par. El brindis va al público y el inicio es por alto con poca colaboración del animal, siguiendo con una tanda a media altura en que el torero aguanta una colada escalofriante, que desata los ánimos del público; siguen una tanda breve componiendo la figura y otra gustándose; por el pitón izquierdo, en unos ayudados, embiste con la cara alta y se remata con el pase de desprecio mirando al tendido; de nuevo a diestra, hay pases por alto y toro cae él solito. Más no se puede hacer y el público muestra todo su apoyo. El apoyo se repite al solicitar insistentemente la segunda oreja, que acaba cayendo en el esportón.

Galván con el miura | Foto: Marciano Breña
Galván con el miura | Foto: Marciano Breña

La tarde ha sido larga; empezamos con calor y acabamos con luz de lámparas led, recién puestas en la restauración. El bocadillo añade por su cuenta el tiempo de otro toro. Además, el encargado de rastrillar y recomponer la arena ha salido tras el segundo toro y pensamos que podía haber salido durante el bocadillo, por ahorrar tiempo; además de que no eliminó los hoyos en la arena (que le pregunten a Escribano).

Bueno está lo bueno: han salido dos toreros a hombros, Curro Díaz, un torero en madurez, y David Galván, un torero que está en magnífico momento y enfilado a etapa de esplendor. Los tres toreros han estado por encima de los toros. Al salir, nos asomamos al patio del desolladero y comprobamos el cambio que ha dado desde que el arquitecto José Carlos Galán hizo la obra; los toros se limpian y descuartizan fuera de la vista del público y salen en porciones para las carnicerías de la ciudad. Que los disfruten.

Curro Díaz y David Galván, a hombros en La Línea con miuras