jueves. 18.04.2024
Sánchez y Capdevila I Foto Marciano Breña
Sánchez y Capdevila I Foto Marciano Breña

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), sábado, 16 de marzo de 2024. Novillada con picadores organizada por Espectáculos Carmelo García con motivo de la primera fase del V Circuito de Novilladas de Andalucía de la Fundación del Toro de Lidia. Tarde agradable con cielo nublado y sin viento. Media entrada de público. Preside Luis Rodríguez. Ameniza la Banda de Música “Julián Cerdán”, dirigida por Justo Jiménez.

Se lidian seis novillos utreros de la ganadería de Torrehandilla (que pasta en Sanlúcar la Mayor, Sevilla), con pesos entre 408 y 438 kilos, bien presentados pero en general faltos de fuerzas y de juego desigual. En el arrastre, el cuarto recibe una vuelta y el quinto, ovación.

  • Mario Sánchez, dos pinchazos y honda desprendida; vuelta. Entera desprendida, con un aviso; dos orejas.
  • Gonzalo Capdevila, entera trasera y tendida; una oreja. Entera arriba; dos orejas.
  • Martín Morilla, pinchazo y media en su sitio; una oreja. Tres pinchazos y honda con descabello, tras aviso; silencio.

Incidencias: hoy es el debut con picadores de Martín Morilla. Suena el Himno Nacional antes de romper el paseíllo, el cual es realizado por los tres acartelados con las monteras en las manos. En banderillas se lució la cuadrilla de Capdevila (Soler, Hilario y Curiel) en ambos novillos suyos. Mario Sánchez y Gonzalo Capdevila salen a hombros.

Paseíllo I Foto Marciano Breña
Paseíllo I Foto Marciano Breña

Hoy toca la primera de las tres novilladas eliminatorias del V Circuito Andaluz de Novilladas, que va a congregar a nueve novilleros con caballos. Luego habrá dos semifinales antes de la final a celebrar en Sevilla el 12 de mayo. Los tres novilleros anunciados ya conocen la plaza de la localidad sanluqueña pero no como novillero con caballos, categoría en la que el moronero Morilla ingresa hoy.

Las cámaras de Canal Sur retransmiten el evento, pero esto conlleva habitualmente el feo espectáculo de que sus operarios, con cámaras, cables y uniformes negros, obstaculizan el paseíllo y afean la estampa; su trabajo se puede hacer perfectamente desde el callejón. Que una televisión retransmita no autoriza a que se apodere de un espectáculo, propiciando que otros fotógrafos particulares se sumen al desaguisado y los toreros acaban no sabiendo por dónde tienen que caminar. Vayamos a lo nuestro.

Mario Sánchez

Mario Sánchez (de burdeos y oro), en su primero, cornillano, saluda a pies juntos y luego vienen unos lances sin empleo para llegar a una media en los medios. Hay un puyazo moderado y, sin embargo, protestado. Berciano deja un buen primer par. El brindis es para el matador novel Jorge Martínez, que es invitado a salir, vestido de paisano, a la arena, en fea costumbre que no hay quien pare (dirá el nuevo reglamento andaluz algo sobre estas infracciones del ritual). En la vuelta al ruedo firma autógrafos, como cantante de moda.

Se inicia faena con tanda completa de rodillas y luego cita de lejos acudiendo el novillo, noble, para tanda en redondo, a la que sigue otra bajando al mano rematada con circulares. Por la izquierda salen naturales con mando. Nuevamente a diestra, hay una tanda desordenada y otra ligada, a la que sigue otra de circulares (muchos circulares son). Termina con manoletinas sin conexión y desplante de rodillas sin muleta y sin espada. La devolución de la montera se hace con el brindado de nuevo en la arena.

Mario Sánchez I Foto Marciano Breña
Mario Sánchez I Foto Marciano Breña

El segundo de Sánchez

A su segundo, gacho, no le es fácil recoger porque sale suelto a cada lance aunque al final lo recoge hacia el tercio y termina en larga desbaratada. El animal recibe la puya en el caballo de puerta. Hay un buen par de Magaña. Brinda al público (¿enseñan las escuelas a quién se le llama el respetable y a quién debe ir el primer brindis?). Inicia en los medios toreando en redondo con uno bueno de pecho, para seguir con otra tanda ante un animal sin fuerzas. Con la izquierda la cosa es breve.

A diestra de nuevo, cita de lejos y esto ayuda al animal pero en la siguiente serie va a menos. Con la zurda le da descanso aprovechando el solo de Nerva y luego salen pases de uno en uno; se quita las zapatillas y sale una tanda con humillación. Hay tanda a diestra entregada y de rodillas en distancia corta culminando con desplante a pecho descubierto. Todavía queda una tanda final bajando la mano. El animal va a morir a toriles. La vuelta en el arrastre sorprende a todos porque nadie la ha pedido y es que con algunos presidentes nunca se sabe lo que puede pasar.

Mario Sánchez I Foto Marciano Breña
Mario Sánchez I Foto Marciano Breña

Gonzalo Capdevila

Gonzalo Capdevila (de verde botella y oro), en su primero, da buen recibo de larga cambiada y lances jaleados. El animal recibe un puyazo castigador y otro de propina; el quite de Martín Morilla, por chicuelinas como carta de presentación, es aplaudido. Hay buen tercio de palos y buena brega de Hilario.

La faena, tras brindis al público, se inicia en la boca de riego con tanda de rodillas, seguida de otra en redondo, aplaudida; la tercera es circunstancial y el bicho apunta a tablas, rematando el novillero con mirada al tendido (gesto que hoy no dice gran cosa). El bicho se raja. En toriles, con la izquierda hay tanda en distancia corta y desarme final, antes de una última tanda tremendista.  

Gonzalo Capdevila I Foto Marciano Breña
Gonzalo Capdevila I Foto Marciano Breña

El segundo de Capdevila

En su segundo, jabonero, saluda con lances bajando la mano seguidos de chicuelinas, media y serpentina. Los pares, dos, vuelven a ser buenos. Brinda al torero Juan José Padilla e inicia doblándose con el novillo y avanzando, antes de una tanda en redondo de la que el torrehandilla sale levemente distraído, siguiendo con otra tanda que se compone ligada.

Con la izquierda hay tanda que arranca aplausos. A diestra de nuevo, el novillo acude franco cada vez que lo llaman y por la izquierda muestra su gran calidad y se rebosa a cada pase. Otra vez a diestra, aguanta un parón y hace toreo de cercanías, entre aplausos, con desplante. La tanda final también es en corta distancia, con algún pase de péndulo. La estocada es bien ejecutada. Este animal jabonero mereció la vuelta en el arrastre más que el anterior.

Martín Morilla

Martín Morilla (de nazareno y oro), en su primero, algo gacho, saluda con verónicas sabrosas, chicuelinas y media lenta; surgen protestas por posible cojera. En el caballo se duerme y la puya es muy correcta. Los pares son mejorables. Tras brindis al público, hay inicio por alto elegante y con dominio y sigue tanda con trazo largo, llevándolo atrás.

Por el pitón izquierdo baja la mano y, aunque el animal anda sin fuelle, el chaval muestra maneras muy interesantes. A diestra de nuevo, el animal va flojeando y lo torea hacia tablas. Otra vez a zurda y ya se raja claramente, por lo que no hay mucho más que hacer. Con la derecha sale un circular y con la izquierda insiste innecesariamente. En la vuelta al ruedo, también firma autógrafos, qué manía.

Martín Morilla I Foto  Marciano Breña
Martín Morilla I Foto Marciano Breña

El segundo de Morilla

En su segundo, con cuajo y gacho, da un buen recibo por verónicas avanzando. Hay puyazo corregido y recargando. Los pares son aceptables solamente. Tras brindar a su padre, el inicio por bajo es muy torero y luego lo lleva a los medios pero el novillo ya está parado y desarma. Con la izquierda, al segundo pase el novillo se va a tablas y allí hay que ir a insistir sin sacar nada a un marmolillo. El público le pide que lo mate y el chaval hace caso. La estocada se ejecuta al hilo de las tablas y a toro parado.

El espectáculo ha durado dos horas y media. Es una largura innecesaria y pesada. Los chavales quieren aprovechar a toda costa la oportunidad pero alguien tiene que poner orden en esto. ¿El presidente, el delegado gubernativo, el nuevo reglamento? Quien sea, pero que se haga algo. En el pasado hubo corridas que duraron hora y cuarto y, por sus buenos resultados artísticos, pasaron a la historia. No parece que llevemos ese camino.

En Sanlúcar, los novilleros Sánchez y Capdevila a hombros