En Ubrique tres novilleros salen por la puerta grande

Darío Cañas, Diego Herrera, Juan Luis Sánchez, Alfonso Vázquez y Mario Sánchez lidiaron novillos de Montes de Oca

Ubrique, sábado, 13 de octubre. Novillada sin picadores organizada por la empresa Viento Bravo. Soleado con algo de viento. Media entrada. Amenizó la Banda Municipal de Música “Maestro Juan Chacón”.

Se lidiaron cinco erales de la ganadería de Montes de Oca (que pasta en Olvera), bien presentados en general y de buen juego; en el arrastre, el sexto fue premiado con la vuelta al ruedo y el segundo, el tercero y el cuarto fueron aplaudidos.

Darío Cañas, estocada costalera, silencio.

Diego Herrera, cinco pinchazos, una oreja.

Juan Luis Sánchez, estocada entera en lo alto, dos orejas.

Alfonso Vázquez, pinchazo y honda, dos orejas

Mario Sánchez, pinchazo y estocada muy trasera, dos orejas

Incidencias: El tiro de mulillas estaba compuesto por un solo ejemplar, magnífico, que no necesitó de más ayuda. Darío Cañas resultó cogido al entrar a matar y fue llevado a la enfermería, siendo sustituido en el último tercio por Diego Herrera; ingresado en el hospital de Villamartín, el parte médico habla de fractura en una vértebra, aparte de un hematoma en la pierna y erosiones en la cara (se calcula un mes de reposo en cama, a expensas de nuevas pruebas). Juan Luis Sánchez, Alfonso Vázquez y Mario Sánchez salieron a hombros.

La novillada que estaba anunciada en la Feria de la localidad, en el mes de septiembre, fue suspendida por la meteorología en su día y ahora ha sido recuperada en cumplimiento del compromiso empresarial. Cuando ya la temporada taurina va hacia sus últimos tramos, en Ubrique esta convocatoria ha significado un último respiro de afición que ha encontrado suficiente eco entre los naturales, los cuales se animaron a subir a las gradas del coso serrano en una tarde que se presentaba placentera.

Darío Cañas, de verde y oro, a su novillo, burraco, cuajado y gacho, lo lanceó en el tercio; tras quite de Herrera, Darío, sacándolo de tablas, hizo un quite por chicuelinas y revolera, fue bien pareado aunque recortaba. Brindó a Eduardo Ordóñez haciéndolo salir fuera de tablas; tras buen inicio en el tercio, hizo en los medios una buena faena a un novillo pegajoso; la fase final tuvo abundancia de circulares.

Diego Herrera, de turquesa y oro, en su novillo, algo montado y bizco del izquierdo, lo recibió con lances descompensados y banderazos; quitó Juan Luis Sánchez. Brindó al público e inició por doblones una faena acelerada y falta de asiento a un novillo que resultó muy bueno. Tras los pinchazos salía corriendo como alma que lleva el diablo, sin compostura. La oreja fue inmerecida, y de hecho poco solicitada. ¡Con la de chavales mejor preparados que andan pidiendo un acartelamiento!

Juan Luis Sánchez, de coral y plata, a su novillo, bonito y con patas, le hizo un buen recibo en los medios; quitó Vázquez por tafalleras y media, antes de un pareo desigual. Brindó al maestro Luis Parra Jerezano (figura del toreo que recibió el brindis desde el callejón) e inició por bajo, aunque en la siguiente tanda el animal perdió las manos; la faena fue reposada y gustosa y, aunque fue arrollado, siguió con desplante de rodillas y aguantando un parón de infarto; vino luego una tanda recreándose y acabó por manoletinas.

Alfonso Vázquez, de nazareno y oro, en su novillo, cárdeno y bonito, hizo en tablas un buen saludo a un animal codicioso; Mario Sánchez hizo el quite y los dos pares fueron buenos. Brindó a un particular al que también hizo salir a la arena (mala costumbre que no corrigen ni las escuelas); inició por bajo y luego por alto; el novillo iba bien pero alcanzó la tela varias veces e hizo alguna colada, para embestir calamocheando; el novillero sufrió un revolcón y pasó a series cortas para combatir ese calamocheo, terminando con bernadinas con cambio de viaje.

Mario Sánchez, de turquesa y oro, a su novillo, burraco, serio y suelto de salida, lo recibió de rodillas con larga cambiada y, tras huida, le sacó en tablas una serie corta con media; las banderillas fueron bien puestas. Brindó al público y desarrolló la faena en los medios; el novillo blandeó algo, pero no dio problemas, permitiendo una labor sobria y solvente.

Los tres novilleros premiados con la salida a hombros cruzaron la puerta grande y salieron junto al monumento dedicado a Jesulín de Ubrique, la figura que ha dado la sierra. Entre los horizontes que avistaban, mientras salían desde lo alto, estarían los futuros soñados de éxitos y triunfos que los puedan poner en la estela del que se representa en estatua ante la puerta de la plaza.