jueves. 13.06.2024
Castella y Manzanares a hombros | Marciano Breña
Castella y Manzanares a hombros | Marciano Breña

Jerez de la Frontera (Cádiz), sábado, 11 de mayo de 2024. Corrida de toros organizada por la empresa Funtausa como tercer y último festejo de la Feria del Caballo. Tarde de cielo azul con algo de brisa. Lleno. Preside Jesús Rodríguez. Ameniza la Banda de Música “Acordes de Jerez”, dirigida por Domingo Díaz.

Se lidian seis toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq (que pasta en El Castillo de las Guardas, Sevilla), con pesos entre 470 y 520 kilos, de presentación cómoda y juego desrazado. En el arrastre, el primero tiene pitos; el segundo y el sexto, palmas.

  • José Antonio Morante de la Puebla, pinchazo, honda algo tendida y descabello; ovación saludada en tablas. Dos pinchazos; bronca.
  • Sebastián Castella, gran estocada; dos orejas. Pinchazo, media trasera y caída y descabello, tras aviso; gran ovación saludada en el tercio.
  • José María Manzanares, pinchazo y entera caída; silencio. Entera caída de efecto rápido; dos orejas.

Incidencias: suena el Himno Nacional antes de iniciarse el paseíllo. Entre los piqueros, destaca Agustín Romero (de la cuadrilla de Castella) en el segundo; entre los banderilleros, Curro Javier (de la cuadrilla de Morante) y Rafael Viotti (de la cuadrilla de Castella), en el cuarto toro y el quinto, respectivamente. El banderillero Luis Blázquez (de la cuadrilla de Castella) es prendido al parear en el segundo de la tarde y se lo llevan a la enfermería, con varetazo en el muslo izquierdo y contusión torácica. Castella y Manzanares salen a hombros.

Las cuadrillas durante el Himno Nacional | Marciano Breña
Las cuadrillas durante el Himno Nacional | Marciano Breña

Comentario

Llegamos al final de este breve serial taurino de la Feria del Caballo, en el que quizá lo más destacable es la buena entrada de público. Hay ganas de toros pero ¿dónde queda la época en que había hasta siete festejos? Las novilladas, por lo visto, ni están ni se les espera. Tampoco la presencia de valores jóvenes de la tierra. El que hace los carteles no conoce los nombres de Galván, Chacón, Pacheco, Crespo, Reyes o Parejo. Pues nada, vayamos a los de siempre.

Morante de la Puebla

Morante de la Puebla  (de rosa y azabache), en su primero, cornidelantero y suelto de salida, da un recibo de pasar por la cara. Al llevarlo al caballo el toro hace por él sin más que el susto; el juampedro no se emplea pero la puya es fuerte y por eso protestada. Ferreira y Zayas van bien con los palos. El inicio de faena es por alto rematando por trinchera; en el tercio hay buena tanda. Con la izquierda hay otra buena, bajando la mano. A diestra de nuevo, el toro va decayendo y se pone a escarbar, con lo que recurre a ayudados para animarlo, con una trinchera de cierre. Morante saluda la ovación muy remiso, pegadito a las tablas.

Morante birlongueando | Marciano Breña
Morante birlongueando | Marciano Breña

El segundo de Morante

A su segundo, castaño y recogido de cuerna, lo lancea en tablas pero pierde las manos y no hay remate de media ni de nada. Derriba el caballo y el picador José Antonio Barroso (que sustituye al titular Aurelio Cruz) pasa un apuro sin consecuencias; hay buena pelea con puya buena pero dura y larga, aplaudida. Curro Javier se luce en palos, asomándose al balcón dos veces, y recibe ovación larga, pese a lo cual su maestro no le autoriza a desmonterarse.

Con la muleta no quiere ni ver al toro y se dispone a matar directamente, pues ha salido del burladero con el estoque preparado; salen de todos lados gritos de “¡sinvergüenza, sinvergüenza!”. El cachetero da siete golpes mientras resurgen las protestas y los gritos de “fuera, fuera”. Creíamos que en Jerez iba a hacer algo por primera vez en la temporada, pero al final comprendemos por qué no autorizó a su banderillero para que se desmonterara. 

Curro Javier tras asomarse al balcón | Marciano Breña
Curro Javier tras asomarse al balcón | Marciano Breña

Sebastián Castella

Sebastián Castella (de sangre de toro y oro), a su primero, colorado y corniapretado, da un gran recibo, de tablas a tercio, aplaudido. Romanea en el caballo y es bien picado por Romero; el quite va por chicuelinas y tafalleras con media final. En banderillas, al salir del segundo par es cogido por el muslo Luis Blázquez y entre varios compañeros se lo llevan a la enfermería. Brinda al público e inicia por alto a pies juntos sobre la segunda raya, intercalando un cambiado por la espalda, más un circular y dos de pecho; sigue tanda en redondo calmosa y el toro va con suavidad.

Por el pitón izquierdo el animal se va quedando y el peligro que no viene se su naturaleza le surge de su quietud. A diestra de nuevo, una capeína da paso al toreo de proximidad, con el torero en el terreno del toro; tira la muleta y el toro le pregunta si se la puede recoger. Más que un toro bravo parece un perrito faldero. La serie final es de bernadinas con dos castellinas, ese pase de su creación, con la muleta cogida por la punta. Las palmas al arrastre no son merecidas por el animal.   

Sebastián Castella | Marciano Breña
Sebastián Castella | Marciano Breña

El segundo de Castella

A su segundo, castaño y cornidelantero, lo recibe con lanceo avanzando y media en el tercio, aplaudidos; se oye un grito de “Morante, ayúdale”. Derriba al caballo de picar y tardan en levantarlo; luego acude presto desde una distancia y recibe puya breve; hay aplausos al picador mientras se retira. Vemos dos pares buenos de Viotti. Brinda a un particular y arranca faena con doblones aplaudidos.

En los medios sale el buen toreo en tres tandas aplaudidas, destacando un buen pase de pecho en la segunda y, en la tercera, un cambio de manos que da paso a un circular, en el que recibe un topetazo. Con la izquierda, en nueva serie se raja y en tablas insiste sobre un animal negado; ahí, cerrado en tablas, le saca lo que no tiene el descastado. El cachetero levanta al animal después de echarse. La ovación saludada es prolongada y ritmada por bulerías.

José María Manzanares

José María Manzanares (de gris plomo y azabache), en su primero, corniapretado, realiza el recibo sacándolo con brega de tablas a medios y aprovecha para dejar dos verónicas y una media. La puya es moderada y el toro casi no toca al caballo, bravo que es él. Las banderillas son mejorables. La faena empieza en los medios directamente en redondo; en la segunda tanda el animal anda distraído y sale del pase con cabezazo; en la tercera blandea. Con la izquierda sale una tanda en redondo sin colaboración del astado. Termina por la derecha, cuando ya no sale ninguna comunicación hacia el público. El público aplaude una estocada que ha quedado caída. El subalterno no maneja la puntilla con habilidad y ofrece un espectáculo penoso en los tiempos que vivimos; hay que evitar estas cosas.

El segundo de Manzanares

En su segundo, castaño y cornillano, recibe en el tercio con sólo un par de verónicas y una media. Yendo al caballo cae y hay protestas; recibe la puya sin emplearse y le tapan la salida. Al sentir las primeras banderillas dobla las manos y tras el segundo par hay cambio de tercio; es lo que tiene la falta de casta. La faena empieza en los medios con toreo cuidadoso y algún trincherazo que levanta olés; la siguiente tanda logra alguna ligazón y trincherazo final (de esos “de cartel”) y la siguiente sí es de toreo asentado. Con la izquierda hay ayudados y naturales, de trazo largo unos y profundos otros. A diestra de nuevo, corre muy bien la mano y después sale otra tanda también buena. Con la izquierda hay toreo de dominio y con la derecha, otra buena (¡cuántos cambios de mano!). 

J. M. Manzanares | Marciano Breña
J. M. Manzanares | Marciano Breña

Final

Morante ha venido a montar el espectáculo en Jerez. Él, el torero más querido en esta plaza, donde muchos años se ha desquitado de la falta de éxito en Sevilla, ha provocado una bronca de las que hacen historia, con un cabreo monumental por parte del público. El abucheo mientras cruzaba el ruedo para marcharse era similar sólo a los que le regalaban de vez en cuando a Curro Romero. Será que Morante se quiere parecer hasta en eso al camero.

Manzanares ha hecho lo de siempre. Nuestro vecino de asiento decía que era como lo del león de la Metro: “Vámonos, que esta película ya la hemos visto”. Castella ha cumplido. Finalmente, en cuanto a los toros, dejamos para otro día eso de hablar de la falta de casta, de los toros artistas, de los borreguitos y de la falta de emoción. Va por los juampedros y también por los jandillas del día anterior. El año próximo deberíamos ver otros hierros. Hasta entonces, amigos.

En Jerez, Castella y Manzanares a hombros