jueves. 18.04.2024
Oliva Soto I Foto Marciano Breña
Oliva Soto I Foto Marciano Breña

Quedamos con Alfonso Oliva Soto, torero de Camas, en vernos un día tranquilamente en Sevilla, quizás en el Parque de María Luisa, para hablar en profundidad de su trayectoria. A la cita acude desde su casa paralelo al río grande, para cruzarlo junto a la guardiana Torre del Oro y luego pararse a contemplar la estatua de El Cid, el que en buena hora ciñó espada. Paseamos por la Plaza de España y finalmente nos refugiamos en un jardín, con patos, junto a la estatua de la infanta dueña del parque, que fue gran aficionada a los toros. Sentados sobre banco de ladrillos, nos visita entre las ramas y nos observa persistente un petirrojo, anunciador de la primavera.

Empecemos por lo más reciente, Alfonso. En Zafra has estado la semana pasada, en un encuentro con aficionados

Ha sido un encuentro bonito, en una zona de cultura taurina fuerte. Es el aniversario número cuarenta de la Peña Tercio de Quites. Rafael Peralta habló del toreo a caballo y yo, del toreo a pie. Expuse mi concepto o la personalidad que quiero transmitir en la plaza.

Oliva Soto en Sevilla I Foto Marciano Breña
Oliva Soto en Sevilla I Foto Marciano Breña

¿Te han llamado a otros sitios para convivir con los aficionados?

Sí. Hace poco he estado en un colegio de Camas, dando una charla y compartiendo toreo de salón. También, hace menos de un mes, estuve en el centro de mayores “La Sagrada Familia”, donde había toreros retirados, como Lorencito y algunos banderilleros; a pesar de su edad, hablando de toros se les iluminaban los ojos. He tenido ese contraste de compartir el toreo con los mayores y con los niños. En Conil me recibieron los aficionados de la Peña El Albero cuando me dieron el premio al mejor toreo de capote en El Puerto.

¿Cuál es tu concepto del toreo?

Intento sacar lo que siento. Así puede llegar la inspiración, o el soplo que dice Rafael de Paula. Va de la mano con entrenar y perfeccionar mucho; además hay que conocer al toro. Baso mi toreo en la embestida del toro. Mi concepto es artístico pero creo que hoy para triunfar hay que tener mucho poder ante el toro.

¿Cómo toreas con el capote?

El capote es muy complicado, porque hay que usar las dos manos. Tengo la habilidad de asimilar el capote a la muleta, cuidando que la mano de dentro acompañe a la de fuera. Hay que tenerlo en la yema de los dedos y prenderlo no muy abierto. El capote es fundamental porque el toro sale del toril sin saber embestir y si te lo engancha se va a acordar. He tenido siempre en la cabeza la idea de coger a un toro con el capote y llevarlo hasta la otra punta; lo he conseguido dos veces, en Guillena y en Montoro. Salirte hasta los medios se ve poco; es arriesgado porque tienes que cruzarte pero es lo más ventajoso porque así puedes llegar a parar el toro, que es la finalidad del capote.

¿Cómo es tu toreo con la muleta?

Me baso en el toreo fundamental, aunque me gustan los recursos como el cambio de manos o el trincherazo. La muleta también hay que llevarla con la yema de los dedos y que el toro vaya a dos dedos de la tela sin tocarla. La cintura, el pecho, todo debe ir a compás. La barbilla busco meterla en el pecho y las plantas deben estar asentadas. Son matices fundamentales. Hoy muchos torean sobre los pies y se ayudan de las punteras; eso no me llena. Las cornadas vienen cuando estás con las plantas asentadas y con la “pata adelante”; ahí está la pureza.

Oliva Soto y El Cid I Foto Marciano Breña
Oliva Soto y El Cid I Foto Marciano Breña

¿Qué apoderados has tenido?

El Almendro me dirigió en la escuela pero el primero fue Fernando Vázquez, administrador de Gabriel Rojas, que empezó cuando yo tenía trece o catorce años. Después, Manolo Cortés, socio de Simón Casas, fue fundamental en mi carrera. Tras la alternativa, José María Almodóvar estuvo conmigo cinco años. Lázaro Carmona, una temporada. Santiago Garay y César Soto, en dos temporadas bonitas, me dieron a conocer en Perú. Después, Rafael Jurado, una temporada y media. Esta temporada me apodera Rafael Peralta.

¿Cómo surgió tu afición y qué te enganchó del mundo del toro?

La afición me surgió por los recuerdos de mi casa en Camas, por mi abuelo. Me cautivaban también las fotos de mi tío Soto Vargas, en plazas de carros o con pantalón corto en La Pañoleta, pero en mi casa, tras la muerte de mi tío, no se hablaba de toros; sólo de caballos. Un día, volviendo del colegio, pasé cerca de la escuela taurina y un vecino me identificó y me dijo que fuera allí cuando quisiera. Empecé a ir. También jugaba al fútbol pero El Almendro me obligó a elegir; era un profesor duro y así daba seriedad a la escuela.

Habla de tus familiares taurinos

Mi abuelo, Alfonsillo de Camas, se tiró de espontáneo en un toro de Manolete y luego fue novillero sin picadores; después tuvo una carrera larga de picador y fue con Cagancho, con el mismo Manolete, Gregorio Sánchez, Curro Romero o Paco Camino. Mi tío Salomón Vargas tomó la alternativa; toreó bastante en Perú y fue el primer torero español que actuó en Chota. Tengo recuerdos de cuando le ayudaba a limpiar los capotes. A su hermano Nicolás lo conocí más; era muy cariñoso pero se quitó siendo novillero.

¿Cómo fue tu estancia en la escuela taurina de Camas?

La recuerdo con cariño. El Almendro me trató muy bien, como su ojito derecho. Participé dos años en los certámenes de Canal Sur TV. En ese tiempo, con Fernando Vázquez fui a diversas plazas y a Francia, donde gané un capote de brega como triunfador de una novillada.

Oliva Soto en la Plaza de España I Foto Marciano Breña
Oliva Soto en la Plaza de España I Foto Marciano Breña

¿Cómo fue el debut con caballos en 2005?

El debut fue muy bonito, sobre todo por el cartel, con Curro Sierra y Daniel Luque. Dejé un sello en Galapagar. Corté una oreja y Luque, otra, con ganado de Guadalmena. Después toreé en Abarán (Murcia) una novillada de Gabriel Rojas en mano a mano con Pedrín Benjumea.

En 2006 fueron diez novilladas, incluyendo un rabo en Almadén de la Plata

Sí. Además, en mi presentación en Sevilla, con Cayetano y Julio Benítez, corté una oreja. A raíz de eso Simón Casas me apodera y me monta una novillada en Nimes con Talavante y Mehdi Savalli. Corté oreja en Algemesí y en Pamplona. Volví a Sevilla y corté dos orejas, con novillos de Yerbabuena. Levanté expectativas para la temporada siguiente.

En 2007 te presentas en Las Ventas

Madrid impone. El ruedo de Las Ventas es muy grande y muchos toros tiran hacia el caballo de puerta. En mi presentación corté una oreja en el segundo novillo. Ese año toreé treinta y siete novilladas, con tres tardes en Sevilla y volví a Madrid, a Nimes (con oreja)… En El Puerto cuajé un novillo de Yerbabuena. En Zufre estuve bien con la espada (aunque por entonces era un pinchauvas) y corté un rabo.

En 2008 llegó la alternativa en Sevilla

Fue un cartel muy del gusto sevillano, con Curro Díaz y Salvador Vega y la plaza llena. La alternativa es el sueño desde pequeño y la viví con nervios y como homenaje a mi familia, que, con tantos toreros, no había tenido un matador en Sevilla. Llevé un vestido celeste y oro como llevaba mi tío. Brindé al Cielo. Asistió el rey y di una vuelta en el segundo. Después toreé tres tardes, una en Sevilla, y en Cantillana, donde saqué lo mejor de mí, corté tres orejas y un rabo.

Oliva Soto I Foto Marciano Breña
Oliva Soto I Foto Marciano Breña

En 2009 cumples en Sevilla con oreja y vuelta

Fue duro, porque tenía ambiente pero no me ponen en la feria. Al final me ponen en agosto y le corto una oreja, sin música, al toro Imanes de Martín Lorca, en la corrida más fuerte del año. En el primero di una vuelta. Luego la presidenta me dijo que no me había concedido en éste la oreja porque era el primero, pero la faena había sido más redonda que en el otro. Me dio coraje.

En 2010 fueron trece corridas, con la confirmación

Empecé en Sevilla, con la del conde de la Maza, con todo lo que había ocurrido en mi familia. Decían que podía pegar un petardo pero fue una de las mejores tardes de las mías. En el primero corté una oreja y en el segundo, tras una gran faena, empecé a pinchar y perdí la Puerta del Príncipe. Eso me dio para ir a Pamplona y a Málaga. En Pamplona hice un esfuerzo que no me valoraron; me di cuenta de que no debo salirme de mi concepto. En ese año fue el premio de El Puerto al mejor toreo de capote. Volví a Sevilla y en Madrid me llaman urgentemente para sustituir a Manzanares. Acepté aunque estaba malo, con fiebre; me fui a los medios y el toro se movió pero luego se diluyó y el público se puso de parte del toro en vez del torero. Para irte a los medios tiene que ser con un toro de casi indulto.

En 2011 también firmaste trece festejos, incluyendo un indulto

Toreé dos tardes en Sevilla, donde recuerdo un toro del conde la Maza, entrepelado, con cosas buenas por el lado derecho. En El Puerto, alternando con Fandiño, corté una oreja a uno de Osborne y en Archidona, dos a un lagunajanda. La tarde de Palos fue bonita, pues corté tres orejas y un rabo en corrida televisada. En Santa Olalla logré mi primer indulto, a Oloroso de Gerardo Ortega, que era noble y de mucho galope, con el que me olvidé del cuerpo para hacer lo que sentía.  

En 2012 toreaste once corridas con dieciséis orejas

Ya estaba yo más hecho. En Sevilla, con ganado de Montealto y un vendaval impresionante, me salió uno con galope; lo toreé estupendamente en ambas manos y lo maté bien pero el puntillero lo levantó tres veces y dio quince puntillazos, con lo que el público se enfrió. Perdí una oreja que me habría evitado el bajón del año siguiente. En Puertollano corté tres orejas con toros de Apolinar Soriano, ante las cámaras de Castilla-La Mancha.

Oliva Soto en el Parque I Foto Marciano Breña
Oliva Soto en el Parque I Foto Marciano Breña

En 2013, 2014 y 2015 sentiste ese bajón

En 2013 tuve mi mejor tarde de Las Ventas, con toros de Carriquiri. La recuerdo como bonita pues hice en ambos toros el toreo que me gusta. Ojalá que pueda volver pronto. De 2014 me llevé sobre todo el aprendizaje, con el sinsabor de no torear en Sevilla o en Madrid. Toreé en varios sitios del norte y en Valverde corté dos orejas. En 2015 sólo toreé una tarde, en Sevilla, el mismo día en que enterraron a mi abuelo.

En 2016 y 2017 te consolidas en Perú

En 2016 se me abrieron las puertas en Perú pues me apoderaban Garay y Soto, que tenían amistades allí. Toreé dos tardes en Bambamarca, una feria buena, donde corté tres orejas y gané el Escapulario de Oro a la mejor faena. En Mejorada del Campo corté tres orejas. Unos toreros se hacen más pronto que otros pero lo mío ha tenido virtudes. Torear en Perú y calentar banquillo me curte.

En 2017 corté dos orejas en Cutervo y en Huamachuco indulté un toro de San Pedro. En Camas indulté un toro de Bohórquez, en faena personal donde saqué una silla; con la espada di una imagen contundente, lo mismo que en lo físico y en lo artístico, aunque una encerrona tiene siempre dificultad grande.

Las dos temporadas siguientes las desarrollas en Perú

Los empresarios se movieron. En Perú si triunfas te vuelven a contratar porque, en vez de empresas grandes, en cada ciudad los organizadores son asociaciones locales, o te ponen en la localidad vecina. En 2018 tuve allí nueve actuaciones y en 2019, once, entre ellas un indulto en Chaviña. Muchos creen que torear en Perú no vale para nada pero a mí me sirvió para volver a Madrid.

Oliva Soto y María Luisa I Foto Marciano Breña
Oliva Soto y María Luisa I Foto Marciano Breña

¿Cómo viviste el año 2020 con la pandemia?

Si no se torea... Al  final el toreo es una forma de ser. Cuando vino la pandemia hice toreo de salón en el picadero de mi padre. Lo único bueno es que los ganaderos querían quitar ganado y tuve varios toros, como en Yerbabuena o en Aquilino Fraile, donde toreé dieciocho toros en dos días, que se dice pronto. Son cosas que quizás no sirven para un triunfo pero interiormente sí son un triunfo porque te convencen de que puedes y te llenan de moral.

Los dos años siguientes te recuperaste

En 2021 indulté en Checayani (Perú) un toro de Checayani, que es la ganadería de la dueña de Yerbabuena. Me dio alegría porque además en Perú, donde toreé cuatro tardes, cuento con el apoyo del público. En Cazalla corté tres orejas. 2022 fue un año bonito; no fui a Perú pero volví a Sevilla y corté una oreja a Oropéndolo de Santa Ana. Fue tarde de pundonor, porque recibí una cornada interna; incluso pensé en echar el sobrero. Era una alegría porque me reivindiqué como de aquí. Sentí como una anestesia para un dolor que me chorreaba todos los años. En Cazalla indulté a Perdicero de Núñez del Cuvillo y en Guillena a uno de Manuel Blázquez. En total firmé once actuaciones.

¿Cómo se vive un indulto?

Hoy día, después de estas faenas tan largas, la mayor parte de los toros se acaban rajando a tablas, al final. A algunos puedes matarlo en los medios. A veces nos equivocamos porque decimos que el toro ha mirado a las tablas y no hay que indultarlo. Hay diferentes tipos de toros. En unos casos al toro lo ve solamente el torero desde el principio; en otros casos es un indulto de público, porque se deja ver en el caballo o en la forma de embestir. Cuando yo cojo la silla es que veo que el animal tiene virtudes.

¿Cómo resultó la corrida flamenca de San Fernando en 2023?

Como se enfocó en San Fernando sí me gustó y fue muy respetado, porque Rancapino Chico cantó en los momentos adecuados. Sin embargo, no soy muy partidario del flamenco en la corrida. La música de pasodoble es más pausada y ayuda al torero. Ese año de 2023 corté una oreja en Tafalla a un toro de Sobral con presencia de Pamplona. Triunfé en Guillena, especialmente con un toro muy bueno de Pallarés, y también en Niebla, con tres orejas en tarde de viento y lluvia, ante un gran toro de Buenavista y uno con trapío de Virgen María (en el que se me escapó el rabo con el descabello).

¿Qué aficiones tienes aparte de los toros?

Los caballos son mi afición, inculcada por mi padre, que tiene caballos cruzados. También me gusta el fútbol, aunque no lo practico porque tengo la rodilla operada cuatro veces, a resultas de una cogida en Orthez. Soy bético y a mi niño de cinco años lo llevo cuando puedo. También me gusta el flamenco aunque no soy un gran conocedor.

Terminamos. ¿Cómo se presenta la temporada 2024?

Se presenta con ilusión y con la seguridad de que soy un torero hecho, con conocimiento del toro. De novillero te cuidan y no te ponen con encastes minoritarios, pero ya mi experiencia en ellos está contrastada. Soy de Sevilla y me veo con la capacidad de medirme con Morante en un duelo de quites; es mi sueño. Espero que mi apoderado se mueva y sé que ya ha tocad algo.

Oliva Soto y Marciano Breña I Foto Marciano Breña
Oliva Soto y Marciano Breña I Foto Marciano Breña

Muy bien. Que se cumplan tus deseos.

Oliva Soto: “Mi sueño es medirme en un quite con Morante”