martes 17/5/22

Echan de un restaurante a un hombre por faltarle nariz y un ojo

La propietaria del establecimiento alega que el superviviente de cáncer "espantaba a los clientes"

Fue la hija de Kirby Evans, un hombre de 65 años de Carolina del Sur (EE.UU), la que denunció abiertamente el suceso en Facebook después de contemplar la desoladora imagen de su padre llorando a lágrima viva. No pudo soportar la injusticia que se había cometido con su progenitor. En principio pensó en silenciar el hecho, en aras de tampoco dar pábulo a ninguna polémica, pero finalmente optó por reclamar justicia.

Kirby Evans logró sobrevivir a un cáncer de piel. De aquella pesadilla ya han pasado siete años. Superó un cáncer que, eso sí, le hizo perder el ojo izquierdo y la nariz. Durísimas secuelas físicas que sin embargo tampoco le habían granjeado el menor problema hasta la presente. Pero hace unos días fue expulsado de un restaurante de la localidad de Walterboro precisamente por su aspecto físico.

Evans entró en un establecimiento llamado Forks Pit Stop, para comprar algo de comer. “Iba a sentarse en una de las mesas pero antes de que pudiera hacerlo, la dueña lo agarró por la camisa y se lo llevó a su oficina”, ha señalado Brandy Evans. Primera acción inapropiada. Fue entonces allí donde la propietaria del establecimiento instó a Kirby Evans a que, si quería comer allí, “tendría que cubrir su cara”.

¿Cubrir su cara? Fue escuchar esta exigencia y el buen hombre se marchó llorando a su casa. “Mi padre ha sido discriminado por su aspecto. Él no ha podido evitar lo que el cáncer le ha hecho. Mi padre es el hombre más fuerte que conozco, pero cuando me contó lo que le había pasado vi cómo se le caían las lágrimas. Me dolió haberle visto así, por culpa de algo que no puede evitar”, ha escrito su hija en Facebook.

Brandy Evans detalla que su padre “tiene un ingreso fijo y no puede pagar las cirugías que necesita para reconstruir su nariz”. De otro lado, aunque quisiera, no puede cubrirse el rostro con un parche porque la piel de la zona afectada es demasiado sensible. Muy sensible. La dueña del establecimiento ha respondido manifestando que “de ningún modo he tratado de herir a tu padre. ¡En absoluto! (...) Cuando eres propietario de un negocio tienes que hacer cosas que no son agradables pero no tuve elección. Estaba espantando a los clientes”.

Echan de un restaurante a un hombre por faltarle nariz y un ojo
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